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Anthony Gordon no está viviendo sus mejores días desde que llegó al Barça. El inglés acabó con mala cara el último partido ante el Racing de Santander después de comprobar que volvía a empezar desde el banquillo y que Karim Adeyemi, su principal competidor por la banda izquierda, estaba ofreciendo precisamente el nivel que más podía perjudicarle.

La situación ha cambiado muy rápido. Gordon llegó como uno de los grandes fichajes del verano y con una inversión cercana a los 80 millones de euros, pero Flick nunca le prometió la titularidad. Por su parte, Adeyemi ha aprovechado sus oportunidades, ha ganado confianza y, con sus últimas actuaciones, ha pasado claramente por delante en la jerarquía.

Gordon aprieta como nunca para recuperar el puesto

El entrenamiento posterior al partido dejó una imagen muy distinta del inglés. Lejos de bajar los brazos, Gordon trabaja con una intensidad todavía mayor, consciente de que ahora mismo parte por detrás. Quiere recuperar cuanto antes la confianza de Flick y demostrar que puede ofrecer algo diferente en esa banda izquierda.

Adeyemi gol Barça Feyenoord

El problema es que Adeyemi está atravesando su mejor momento desde que llegó. El alemán combina velocidad, gol y capacidad para jugar hacia dentro, una característica que además encaja mejor con João Cancelo cuando el portugués ocupa el lateral izquierdo. Esa sociedad está funcionando y Gordon sabe que deberá hacer mucho más para romperla.

Flick no regalará minutos por los 80 millones

El técnico alemán está satisfecho con la reacción del inglés en los entrenamientos, pero no piensa modificar su criterio por el precio del fichaje. Si Adeyemi mantiene este nivel, seguirá jugando. Flick quiere que cada posición se gane por rendimiento y entiende que la competencia puede terminar beneficiando a ambos. Gordon tiene características que siguen siendo muy valoradas. Su presión, potencia y capacidad para atacar espacios pueden resultar decisivas en determinados partidos, especialmente cuando el Barça encuentra metros para correr.

Pero ahora mismo el escenario es diferente. El equipo suele enfrentarse a rivales encerrados y Adeyemi está resolviendo mejor esas situaciones. Gordon lo sabe y por eso está apretando como nunca. La mala cara después del Racing fue la reacción de un futbolista que esperaba tener más protagonismo. El entrenamiento, en cambio, mostró la respuesta que quería Flick. Gordon ha perdido el puesto, pero no piensa rendirse. Y la pelea por la izquierda promete convertirse en una de las competencias más exigentes de toda la plantilla.