El Manchester City empieza a preparar un escenario que hasta hace poco parecía impensable, como lo es la salida de Pep Guardiola. En el club inglés ya trabajan en su sucesión y hay un nombre que ha ganado fuerza hasta convertirse en la gran apuesta para ocupar el banquillo del Etihad. Un entrenador que ha cumplido con todo lo que en el conjunto 'sky blue' piden.
Se trata de Míchel, el actual entrenador del Girona, que estaría muy cerca de convertirse en el relevo elegido para suceder a Guardiola, una tarea sumamente complicada. La decisión no es casual, sino una elección directa del propio Pep Guardiola para dar continuidad a su legado en el Etihad.
Míchel es el elegido para heredar el proyecto
Y es que el técnico del Girona ha convencido por su propuesta futbolística tan atractiva. Su estilo ofensivo, su capacidad para potenciar jugadores y su personalidad en el banquillo encajan con la filosofía que ha ido desarrollando el Manchester City. De este modo, el club inglés ve en Míchel a un entrenador capaz de mantener la identidad del equipo sin romper con lo construido en los últimos años.

Además, su crecimiento en LaLiga no ha pasado desapercibido a ojos de nadie. El trabajo que ha hecho en el Girona lo ha colocado en el escaparate europeo, y el City ha decidido adelantarse a otros posibles interesados para dejar sellado el futuro del madrileño.
Guardiola marca el camino a seguir desde su salida
La operación tiene un protagonista clave como lo es Pep Guardiola. El actual entrenador citizen quiere dejar su proyecto en manos de alguien que entienda su idea de juego y pueda darle continuidad. De este modo, el técnico catalán ha señalado a Míchel como el perfil ideal para tomar el relevo. Una decisión que el club respalda y que ya se estaría traduciendo en movimientos concretos de cara al verano.
El plan es claro. Si se confirma la salida de Guardiola, Míchel cogería un avión desde Barcelona para iniciar una nueva etapa en Manchester como entrenador del City. Así pues, el relevo en el banquillo del Etihad empieza a tomar forma. Porque cuando un ciclo llega a su fin, elegir bien al sucesor es tan importante como todo lo construido hasta ese momento.