Los últimos habitantes de las islas Saint-Kilda: la repentina desaparición de un mundo mágico

Puerto de la isla de Hirta (archipiélago de Saint-Kilda); 29 de agosto de 1930. 08:00 horas de la mañana. Hace 96 años. La balandra HMS Harebell, de la marina de guerra británica y comandada por el capitán Benjamin W. Barrow, embarcaba a los últimos 36 habitantes de las islas escocesas de Saint-Kilda (13 hombres, 10 mujeres y 13 niños y niñas). Aquella evacuación, que actualmente podríamos considerar una verdadera deportación —por el criterio con el que se abordó la operación—, había sido ordenada por el gobierno del momento en Londres —presidido por el laborista escocés James R. MacDonald—, según la versión oficial, a petición de los propios habitantes y por razones humanitarias.

L'escola de Saint Kilda. Curs 1886 87 / Font: National Records of Scotland
La escuela de Saint Kilda. Curso 1886 87 / Fuente: National Records of Scotland

El fin de un mundo mágico

Pero la realidad es que el embarque de aquellos últimos 36 habitantes de Saint-Kilda representó el fin de una sociedad insular con una existencia ininterrumpida de más de 7.000 años, que se remontaba a la edad de los metales (V milenio a. C.). Y con una lengua, una cultura y una cosmogonía propias, singulares y milenarias —forjadas en el largo transcurso del tiempo y protegidas por la insularidad del territorio— que desaparecerían para siempre con la evacuación/deportación de aquellos últimos 36 habitantes. Aquella operación no fue un simple reemplazo poblacional: representó la súbita e irrecuperable desaparición de un mundo mágico.

¿Dónde están situadas las islas de Saint-Kilda?

Las islas de Saint-Kilda están situadas a 40 millas náuticas al oeste de las islas Hébridas, en el cuadrante marítimo noroccidental de Escocia. De hecho, Saint-Kilda es el territorio más occidental de Escocia y el más aislado. Entre Saint-Kilda y las Hébridas no hay ninguna isla, y estas circunstancias son decisivas para entender el aislamiento secular de Saint-Kilda, así como la precariedad alimentaria y sanitaria que se haría patente a partir del siglo XVIII. Hasta la evacuación de 1930, para cubrir el trayecto entre Saint-Kilda y las Hébridas se necesitaban cuatro horas de navegación, siempre que las habitualmente adversas condiciones meteorológicas en aquel cuadrante marítimo lo permitieran.

La societat de Saint Kilda poc abans de l'evacuació (circa 1920) / Font: National Records of Scotland
La sociedad de Saint Kilda poco antes de la evacuación (circa 1920) / Fuente: National Records of Scotland

¿Cuál es la historia de Saint-Kilda?

La historia del poblamiento de Saint-Kilda arranca hacia el 5000 a. C. con la civilización representada por el Cheddar Man (el esqueleto humano completo más antiguo de las islas británicas), que formaba una curiosa sociedad de individuos de piel oscura y ojos claros. Pero la historia de verdad arranca con las primeras colonizaciones celtas (procedentes de la Europa central), que se produjeron hacia el 1000 a. C., y quedaría definitivamente forjada con la llegada de los vikingos (siglos IX y X d. C.), que se mezclaron con la población céltica y crearon el primer nombre conocido de las islas: Skildar, que significaba "escudo" en lengua escandinava por la forma del archipiélago sobre el mapa.

¿Cuál era la lengua de Saint-Kilda antes de la evacuación de 1930?

La lengua de Saint-Kilda, llamada hiortach, era un gaélico arcaico —a causa del aislamiento ancestral— con importantes influencias escandinavas —de la ocupación y mestizaje con los vikingos— que la habían convertido en un sistema lingüístico muy singular. No obstante, era perfectamente inteligible en las Hébridas o, incluso, en las Highlands (Tierras Altas) escocesas. En el año 1697, Saint-Kilda alcanzó su pico demográfico y el hiortach el máximo volumen de hablantes: 180 personas. Pero durante los siglos XVIII y XIX se produjo una gran epidemia (1724) y una fuerte emigración hacia Australia y Estados Unidos que redujo un 80 % la masa de hablantes.

Fotografía de la operación de evacuación (1930): Fuente: West Highland Museum
Fotografía de la operación de evacuación (1930) / Fuente: West Highland Museum

¿Cuál era la religión de Saint-Kilda antes de la evacuación de 1930?

Antes de la evacuación de 1930, Saint-Kilda era un mundo mágico. Si bien es cierto que su sociedad había sido evangelizada hacia el 1000 d. C. y que durante el siglo XIX la Iglesia Libre Reformada escocesa impuso un régimen religioso implacable, también lo es que la cultura popular de aquella sociedad mantuvo —de forma más o menos clandestina— un culto fruto del sincretismo entre la vieja tradición cosmogónica céltica y la confesión cristiana impuesta. Algunas investigaciones antropológicas sostienen que estuvieron presentes algunas formas atenuadas de druidismo —en un plano muy discreto— hasta la evacuación de 1930.

¿Qué pasó con los animales domésticos de Saint-Kilda en la evacuación de 1930?

Cuando imaginamos una operación de evacuación, tendemos a olvidar que los animales de rebaño y las mascotas también forman parte de la vida de aquella sociedad. En este caso, el Estado británico previó reubicar a los evacuados en tareas funcionariales, y los animales de rebaño (vacas y ovejas) fueron embarcados hacia el puerto de Oban (en el centro de la costa occidental escocesa) y se vendieron para capitalizar a los evacuados. En cambio, no se permitió embarcar a los perros pastores, y la víspera de la evacuación obligaron a sus propietarios a sacrificarlos y lanzarlos al mar. Quien tiene o ha tenido mascotas o animales de trabajo puede entender la magnitud de esta tragedia.

Mapa de les illes de Saint Kilda, dos anys abans de la evacuació (1928) / Font: National Library of Scotland
Mapa de las islas de Saint Kilda, dos años antes de la evacuación (1928) / Fuente: National Library of Scotland

¿Qué pasó con los animales salvajes de Saint-Kilda en la evacuación de 1930?

En Saint-Kilda, las ovejas de rebaño —que pastaban en libertad— convivían con una raza de ovejas salvajes llamadas Soay (los últimos testimonios de la oveja asilvestrada de la edad del hierro, que se movían en absoluta libertad). Las Soay quedaron como los únicos habitantes de las islas. Los históricos latifundistas de la isla —los condes de Dumfries— trasladaron algunas desde la pequeña isla de Soay hacia la isla principal de Hirta. Actualmente, viven entre las paredes ruinosas de las granjas históricas diseminadas por el territorio, que dibujaban la distribución poblacional tradicional de Saint-Kilda.

¿Por qué se puede considerar que fue una deportación?

Si bien es cierto que la iniciativa de la evacuación de 1930 surgió de la misma comunidad de Saint-Kilda, también lo es que la operación se hizo sin tener en cuenta lo que representaba —lingüísticamente, cultural y confesionalmente— aquella sociedad ni los riesgos de desaparición de aquel mundo singular. El Estado británico dispersó los últimos testimonios de aquel universo por diversos lugares de Escocia y los contrató como vigilantes de los bosques del Estado. En este punto se dio la paradoja de que fueron contratados como funcionarios públicos del Estado británico con un conocimiento muy precario o nulo de la lengua inglesa, la única oficial.

Ovelles de raça Soay, a les illes de Saint Kilda. Font Amics de la Història Veterinària (Grande)
Ovejas de raza Soay, en las islas de Saint Kilda / Fuente: Amigos de la Historia Veterinaria

Las enfermedades y la guadaña de la muerte

Y lo que no hizo el Estado británico, lo hizo la naturaleza. A causa de siglos de aislamiento, el sistema inmunitario de la población de Saint-Kilda no conocía las enfermedades más frecuentes del mundo donde fueron reubicados. Por ejemplo, en 1936 cuatro hijos de la familia MacKinnon —nacidos en Saint-Kilda y parte de los trece niños de la evacuación— murieron a causa de complicaciones respiratorias en el marco de una epidemia de tuberculosis. Con la evacuación, la dispersión y el añadido de las muertes prematuras, se perdió para siempre un mundo mágico que, con otro criterio de gestión, se habría podido salvar y transportar hasta nuestros días.