El 6 de junio se cumplen 50 años del decreto de creación de la Universitat Autònoma de Barcelona. La UAB ha decidido celebrarlo durante todo un año, y hoy la rectora, Margarita Arboix, ha querido presentar los actos previstos a la prensa: el nombramiento de 5 doctores honoris causa, la publicación de un libro conmemorativo y, sobre todo, la elaboración del plan estratégico que tiene que guiar la universidad de 2019 a 2030. El acto se ha realizado en el recinto histórico del Hospital de Sant Pau, en la unidad docente de Medicina, uno de los primeros edificios donde se ubicó la universidad, en 1968, aunque ahora está notablemente reformado.

Inauguración del curso en el Monasterio de Sant Cugat, 1968.

50 años de una universidad singular

Los mismos factores de creación de la UAB determinaron su evolución. Ante la saturación de las universidades existentes, el gobierno español decidió en 1968 incrementar el número de universidades con la formación de la UAB, la Autónoma de Madrid y la Universidad de Bilbao (más tarde integrada en la Universidad del País Vasco). Para evitar la desestabilización que provocaba la agitación universitaria, se decidió instalarla fuera de la ciudad. Pero la universidad resultó muy revolucionaria: para hacer frente a la falta de docentes tuvo que reclutar a profesores expulsados de otras universidades por cuestiones políticas, o a investigadores que ya habían pasado por universidades extranjeras, con lo que se convirtió en una facultad muy moderna, y al mismo tiempo inconformista. Fue la primera entidad pública, en pleno franquismo, en firmar un manifiesto en favor de las libertades, y durante la transición el gobierno de Arias Navarro estuvo a punto de cerrarla. Arboix ha querido destacar que fue la primera universidad del Estado que tuvo un rector elegido democráticamente. La historiadora Carme Molinero, que ha presentado el libro conmemorativo, ha destacado que este espíritu democrático de la UAB perdura hasta hoy.

Concierto de Lluís Llach en 1985 en la UAB.

Borja de Riquer: "La autonomía universitaria es una relativa falacia"

Innovación en investigación y en docencia

La UAB, por sus orígenes, se convirtió enseguida en una universidad con un alto potencial de investigación, y en una universidad innovadora con respecto a las técnicas docentes. La rectora ha recordado que en 1975 la UAB aprobó el Manifiesto de Bellaterra, donde apuntaban unos ejes que siguen siendo válidos hoy en día: la calidad de la investigación, la defensa de las libertades y el fomento del catalán. Ahora bien, Borja de Riquer ha recordado cómo ha cambiado la universidad en las últimas décadas: "Cuando se creó la UAB, en 1968, sólo el 6% de los jóvenes entraba en la universidad, ahora consiguen entrar el 40%", ha apuntado.

Arboix: "Las universidades necesitan una nueva ley marco, más flexible"

El Sincroton ALBA, una de las estructuras de investigación de la UAB.

Crítica a las instituciones

Arboix y el historiador Borja de Riquer (uno de los profesores más veteranos de la UAB, donde lleva 49 años) se han mostrado profundamente disconformes con las políticas universitarias existentes. Arboix se ha mostrado muy dura con las "leyes intervencionistas" que lleva el Estado, y en la misma línea Borja de Riquer ha apuntado que "la autonomía universitaria es una relativa falacia, porque en lo esencial no existe". Arboix se ha quejado de que las estructuras burocráticas son muy "pesadas" y poco flexibles e impiden trabajar al ritmo ágil que exige la sociedad contemporánea (ha puesto como ejemplo la dificultad para aprobar nuevas titulaciones). Ha asegurado que "hace falta una ley marco, más flexible," que responda a las necesidades actuales de la universidad. Y ha añadido que la universidad pública está dispuesta a rendir cuentas, pero no puede depender tanto de las instituciones. Borja de Riquer ha añadido que hay una contradicción en el hecho en que la mayoría de políticas universitarias dependan de la Generalitat y las de investigación del gobierno español. Ahora bien, con lo que Arboix y Borja de Riquer han sido más contundentes, ha sido con el balance sobre los últimos años de política universitaria, afirmando que los recortes han sido durísimos: "Los últimos 10 años han sido nefastos para las universidades", ha asegurado Borja de Riquer, quien ha asegurado que pese a todo, "La UAB va saliendo adelante".

Vista aérea del Campus de Bellaterra de la UAB.

Borja de Riquer: "Los últimos 10 años han sido nefastos para las universidades"

Hacia una nueva universidad

Margarita Arboix ha advertido que la universidad tendrá que cambiar, y que las formas de educación que son válidas hoy no lo serán en un futuro quizá muy cercano. Al igual que cambia vertiginosamente el mundo y el país, también cambia la docencia y la ciencia, y eso tendrá que provocar cambios en la universidad. Arboix se ha mostrado preocupada por la marginación de las humanidades en las políticas educativas, y ha apuntado que no sólo son necesarias, sino que hay que integrarlas en programas interdisciplinares. En este sentido, ha añadido que cada vez es más necesario el intercambio entre disciplinas, y también entre diferentes universidades, a nivel local e internacional.

Concesión del doctorado honoris causa al poeta Miquel Martí i Pol.

Seis doctores honoris causa

La Autónoma ha aprovechado para anunciar la concesión de 5 doctorados honoris causa: en el campo de la defensa de la lengua y la identidad catalanas, a Joaquim Maria Puyal, en el ámbito de la libertad de expresión, a Caddy Adzuba (defensora de los derechos humanos en la R.D. del Congo); en el eje de la solidaridad, a Marie-Paule Kieny (activista en favor de medicamentos de libre acceso para las enfermedades de los países del Sur); en el eje de la cultura, al escultor Jaume Plensa; y en el área del conocimiento, a la catedrática de física teórica Lisa Randall.

Un libro especial

La UAB ha aprovechado la ocasión para presentar un libro que se acaba de editar, La audàcia del coneixement. 50 anys UAB (ediciones de la Universitat Autònoma de Barcelona), que quiere ser un balance del medio siglo de historia. Borja de Riquer ha destacado que no es el típico libro de autoelogio de una institución, sino que en esta publicación se han querido presentar los problemas "del pasado, del presente y del futuro". Carme Molinero ha explicado que el libro ha querido recoger aportaciones de casi un centenar de personas, entre docentes, personal administrativo y de servicios, y alumnos que ha pasado por la Autònoma en diferentes épocas. El libro quiere ser, justamente, un reflejo de la dinámica participativa y democrática de la UAB.