Madrid, 9 de junio de 1878. Hace 148 años. El rey Alfonso XII de España, tatarabuelo del actual monarca español Felipe VI e impuesto por las armas con el golpe de Estado militar de 1874 que había liquidado la I República española (1873-1874), firmaba un Real Decreto que transformaba la colonia de Cuba en una "región española de ultramar", dividida en seis provincias. Aquel Real Decreto, promovido por Antonio Cánovas del Castillo, presidente del Partido Conservador y del gobierno español de turno en 1878, decía que Cuba pasaba a tener la misma categoría política y administrativa que cualquier región de la península, con el añadido "de ultramar" que significaba que era parte indisociable del Estado español al otro lado del Atlántico.
¿Qué se pretendía con este Real Decreto?
Este Real Decreto se debatió y aprobó en las Cortes españolas durante las semanas inmediatamente posteriores a la conclusión de la Primera Guerra de Cuba (1868-1878), que se había saldado con un precario "punto y seguido" a favor de las fuerzas coloniales. El propósito del gobierno español era que Cuba tuviera representación política en las Cortes –como la tenían las provincias que formaban las regiones de la Península— con el objetivo puesto en "pacificar" la sociedad y desactivar el independentismo. Por lo tanto, las posteriores Segunda Guerra (1879-1880) y la Tercera Guerra (1895-1898), son conflictos secesionistas que tienen más en común con el procés independentista contemporáneo catalán (2017-actualidad), que con la colosal crisis que se está gestando en Ceuta.
El fracaso de la estrategia española
La estrategia española fracasó estrepitosamente. Ni la transformación de la naturaleza jurídica de Cuba (1878), ni la definitiva abolición de la esclavitud (1886), alteraron el paisaje socioideológico cubano. Y la prueba más evidente de este fracaso político y estratégico se pondría de relieve con el estallido de la Tercera Guerra de Cuba (1895). Práxedes Mateo Sagasta, presidente del Partido Liberal y del gobierno español de turno en 1895, promovería el debate y aprobación en las Cortes españolas de un Estatuto de autonomía para Cuba, que pretendía lo mismo que el Real Decreto de 1878. Y aquí, en este punto, además de los evidentes paralelismos con la Catalunya contemporánea de 2017, ya aparecen los primeros puntos en común entre las crisis de Cuba y de Ceuta.
¿Cuáles son estos puntos en común entre las crisis de Cuba y de Ceuta?
El Estatuto de Cuba de 1895 (15 de marzo) —que la prensa española de la época llamaría "Ley de Reformas de Abárzuza" (el ministro de Ultramar de la época)— llegaría españolamente tarde y nunca entraría en vigor porque la Tercera Guerra de Cuba ya había estallado (24 de febrero). Pero, constitucionalmente, hasta el Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898 y que certificaba la cesión de la región española de Cuba a los Estados Unidos, "la Perla de las Antillas" sería una "región autónoma" del Estado español (marzo, 1895 – diciembre, 1898), denominación que equivaldría al término contemporáneo "comunidad autónoma" o "ciudad autónoma". Y aquí, los puntos en común entre las crisis de Cuba y de Ceuta ya se perfilan con mucha claridad.
¿Por qué los Estados Unidos entraron en aquella guerra?
La administración del presidente McKinley fabricaría el relato que justificaría la entrada de los Estados Unidos en el conflicto entre España y el independentismo cubano. Pero el gobierno norteamericano no tenía el propósito de ayudar a los independentistas a ganar la guerra, sino que se había fijado el objetivo de expulsar a los españoles e incorporar Cuba a la Unión. Otra cosa es lo que pasaría la víspera del ingreso norteamericano al conflicto. El congresista Henry Teller había recogido la inquietud de miles de granjeros del medio-oeste que temían no poder competir con los productores agrícolas cubanos y forzaría una enmienda que impedía la anexión, pero, al mismo tiempo, creaba los mecanismos para someter a Cuba, eternamente, a los intereses políticos, económicos y militares norteamericanos.
¿Qué pasó, realmente, en Cuba con la intervención militar norteamericana?
Desde que el general Shafter y los 18.000 marines estadounidenses desembarcaron en las playas de Daiquiri y Siboney (22 de junio de 1898), los españoles solo resistieron cinco semanas. El 16 de julio de 1898, el Gobierno presentaba la rendición. Y el 10 de diciembre de 1898, se firmaba el Tratado de Paz de París. En esta secuencia de hechos, lo que formalmente pasó es que Estados Unidos atacó y ocupó militarmente una región autónoma del Estado español (junio-diciembre, 1898). Y lo que formalmente pasó es que España cedió la soberanía sobre la región autónoma de Cuba a Estados Unidos, y el gobierno de Washington la administraría como un protectorado hasta la concesión de una independencia muy limitada (diciembre, 1898-mayo, 1902).
¿Cuáles son los paralelismos entre las crisis de Cuba y de Ceuta?
Los paralelismos entre las crisis de Cuba (1898) y de Ceuta (2026) son más que evidentes. Las entradas masivas de inmigrantes marroquíes en Ceuta son una estrategia de presión —alguien habla de ocupación encubierta— abiertamente promovida por Rabat. Pero Ceuta no es una colonia española. Ni siquiera es una "plaza de soberanía" española, una curiosa denominación que ostentaría desde el siglo XIX y que le fue confirmada después de que en 1956 España entregara el protectorado del Rif, para impedir que la ONU la incluyera en cualquier programa de descolonización. Ceuta, desde 1995 es, constitucionalmente, un territorio autónomo del Estado español. Como lo era Cuba en 1898, cuando España la entregó a Estados Unidos.
¿Qué puede pasar en Ceuta?
Más pronto que tarde, el Gobierno del color político que sea entregará Ceuta a Marruecos, el aliado preferencial de Estados Unidos en el cuadrante central del Atlántico oriental. Otra vez, los estadounidenses en el telón de fondo de una crisis española. Pero esto no impide que este escenario que se vislumbra suscite ciertas dudas. Por ejemplo. ¿Asistiremos a un conflicto bélico, vestido de patriotismo rancio y de corto alcance, pero lo suficientemente ruidoso para justificar a la clase política española, como pasó con la guerra hispano-estadounidense de 1898? ¿O la cesión se producirá en el marco de una negociación impuesta y humillante para los españoles, como en París en 1898 cuando ya no había nada que justificar? ¿O serán las dos cosas, como en 1898?
¿Cuáles serán las consecuencias de la crisis de Ceuta?
En cualquiera de los casos (no se vislumbran alternativas posibles, porque Marruecos aprovechará la inercia de fuerza que tiene en el panorama actual) la crisis de Ceuta (que precipitará la de Melilla y la de los islotes españoles del norte de África) provocará una crisis política colosal que hundirá y liquidará el Régimen del 78. Como pasó con el de 1874 (llamado "turnista") con la crisis de Cuba, el "Desastre del 98". Es la lección de la Historia —en mayúsculas—, y de eso, nadie con un mínimo conocimiento de geopolítica internacional tiene ninguna duda. En cambio, sí que este escenario genera ciertos interrogantes en un contexto sociopolítico catalán. ¿Ha comenzado la cuenta atrás del reloj de Deulofeu que permitiría al independentismo catalán aprovechar esta ventana de oportunidad?
