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"Gracias por todo el amor que nos habéis regalado y hasta el último momento". Así se ha dirigido esta noche a las 55.000 almas entregadas que llenaban el último de los cuatro conciertos que la banda de Osona ha ofrecido esta semana en el Estadi Olímpic Lluís Companys para poner punto final a 14 años de carrera musical en conjunto. El último adiós de Oques Grasses, que durante cuatro noches consecutivas han hecho vibrar a 220.000 personas, un hito histórico en la música catalana, ha estado lleno de emoción, alegría y buenas vibraciones a pesar de saber que este era el último momento que tanto fans como banda compartían juntos. El Estadi Olímpic ha cantado, ha bailado y ha llorado mientras se escapaban las dos últimas horas con Oques Grasses.

Momentos del último concierto de Oques Grasses en el Estadi Olímpic

"La vida está llena de principios y finales y eso la hace única; las cosas se tienen que aprovechar y pasarlo bien hoy", ha dicho Josep Montero, como ya hizo el miércoles, jueves y viernes, al inicio del concierto cuando ha aparecido solo sobre una pequeña plataforma rodeada de público en la inmensidad de la pista de Montjuïc. El concierto de este sábado, de hecho, no se ha salido demasiado del guion de las tres primeras noches en el Estadi Olímpic, salvo quizás la despedida final y alguna mención al hecho de que el concierto se retransmitía por televisión.

El público de las cuatro noches ha podido disfrutar, pues, de las mismas canciones para despedir al grupo, sin colaboraciones, pero con un gran espectáculo encima del escenario. La nostalgia de Córrer pels camps y las palabras de agradecimiento del líder del grupo han dado el pistoletazo de salida al espectáculo, que se ha trasladado acto seguido al escenario principal con una imponente sección vocal, de vientos y de baile para disparar Petar-ho, y empezar a mover el Estadi Olímpic a su ritmo.

Un momento del último concierto de Oques Grasses en el Estadi Olímpic. Foto: ACN

Desde este momento, los ánimos no han hecho más que crecer en un Olímpic entregado al Fruit del Deliri, el último disco de la banda que han repasado con los miles de almas cantando a pleno pulmón éxitos como Sta guai, Elefants, Cara de Cul y Bancals para rematar este repaso con Com està el pati y Montero paseándose por la primera fila y animando al público a sumarse a la fiesta inolvidable. Las pantallas gigantes captaban la escena para hacerla llegar hasta el último de los 40.000 asistentes, y evidenciaban la transversalidad del público que convoca este grupo, que no entiende de generaciones.

El público en el último concierto de Oques Grasses en el Estadi Olímpic. Foto: ACN

Un repaso a la historia de la banda para hacer historia

La noche, sin embargo, también ha sido para el recuerdo, y no se han dejado de incorporar a la lista de canciones viejos éxitos como John Brown, que ha coronado con el público cantando al unísono, y a cappella, el estribillo de la canción. El público ha acogido otro éxito de la banda, Cul, que ha servido también como punto para recordar los inicios del grupo, que ha reivindicado la austeridad de sus primeras actuaciones en directo, y las "fiestas mayores" que montaban encima del escenario. El show ha cogido vuelo —como han ondeado las camisetas del público en Passos importants— e intensidad, con algunos de los grandes éxitos de Fruit del deliri, acompañados de una puesta en escena coreográfica y apoyada en las proyecciones audiovisuales.

El público en el último concierto de Oques Grasses en el Estadio Olímpico. Foto: ACN
Un momento del último concierto de Oques Grasses en el Estadio Olímpico. Foto: ACN

Bambi, Molta tralla, Ping pong y Com el dia i la nit han sonado intensas para volver a mostrar la versatilidad estilística de Oques Grasses. Cap amunt, In the night, Bye bye o Serem ocells han elevado la parte final del concierto acompañadas de efectos pirotécnicos, cambios de módulos y fuego en el escenario, que ha demostrado también la capacidad del grupo de Osona de montar un espectáculo de estadio como el que han hecho antes en el mismo lugar las grandes estrellas internacionales.

"Bueno gente, esto ya va llegando al final", ha dicho Montero con un hilo de voz, cuando el concierto ya encaraba el tramo final. "Muy complicado encontrar las palabras para agradecer todo lo que nos habéis dado estos años. Os estamos y siempre os estaremos infinitamente agradecidos por todos estos años, por todo lo que nos habéis regalado y por todo el amor que nos habéis dado hasta el último momento".

El momento final, con el íntimo último adiós del grupo, lo han puesto las canciones ideales para hacer bajar las pulsaciones del público, entregado durante las dos horas de show. La gent que estimo ha sido la encargada de abrir el último compás del último acto de la banda, que, con Sort de tu, han puesto el punto final al recital recibiendo el abrazo del público desde el centro del estadio. Josep Montero, Guillem Realp, Arnau Altimir, Miquel Biarnés, Joan Borràs, Josep Valldeneu, Miquel Rojo y Guillem Bover, los ocho miembros de la banda, se han despedido del estadio entre una larga ovación, aplausos y lágrimas de un público con la emoción a flor de piel.

Oques Grasses cierran el último concierto del Estadio Olímpico con Sort de tu