El modernismo está de moda y mucha gente enaltece las construcciones de Gaudí, Jujol y Domènech y Montaner, pero es más inusual que se mencione la obra de Manuel Sayrach i Carreras (1886-1937), un seguidor de Gaudí, mucho menos prolífico que su maestro, pero que dejó algunas obras de gran espectacularidad, sobre todo las casas Montserrat y Sayrach, en la esquina de la Diagonal con Enric Granados. Un rincón muy poco conocido de Barcelona pero de un gran encanto. Ahora, el Ayuntamiento de Barcelona reivindica su figura con el libro Manuel Sayrach, 1886-1937. Arquitectura i modernisme a Barcelona. La obra incorpora textos de Josep M. Montaner, Francesc Fontbona, Núria Gil Farré y de dos hijos del arquitecto: Manuel y Jaume-Patriç. Y se completa con un amplio abanico de fotos de Consol Bancells de las obras de Sayrach, y con reproducciones de numerosos documentos del archivo familiar de los Sayrach.

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El vestíbulo de la Casa Montserrat propone una escenografía teatral: atravesar el telón del gran teatro del mundo. Foto: Consol Bancells.

Dos obras completas

La Casa Sayrach y la Casa Montserrat, desde el vestíbulo, muestran su esplendor, con todos los elementos característicos del modernismo: trencadís, estucados, esgrafiados, espectaculares vitrales, originales muebles en madera o en metal, unos ascensores fuera de serie, delicado trabajo de forja en barandillas y rejas... Las sinuosas formas arquitectónicas remiten a la naturaleza: estalactitas, tentáculos, hojas... Incluso los números de los pisos están esmeradamente trabajados. El libro nos permite ver también algunos elementos decorativos que se conservan en algunas de las viviendas: sillas, cristaleras, pavimentos hidráulicos, radiadores...

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Retrato de Manuel Sayrach. Archivo familiar Sayrach.

Mucho más que un arquitecto

Sayrach (1886-1937) era hijo de un cirujano y desde muy joven fue colaborador de La Publicitat i La Veu de Catalunya. Antes de empezar estudios de arquitectura y ciencias ya había publicado algunos libros (además de obras literarias, escribió una constitución para la República de los Estados Ibéricos que presentó a Francesc Macià). Su primera obra arquitectónica fue la restauración de su torre familiar, en Sant Feliu, que desgraciadamente ya ha desaparecido. En 1915 hizo el proyecto de la Casa Sayrach, pero como todavía no tenía título tuvo que firmarlo uno de sus profesores. El 1924 construiría, con menos presupuesto, la vecina Casa Montserrat. Trabajaba claramente influido por el modernismo en unos momentos en que el novecentismo se estaba imponiendo, y por eso quizás fue poco valorado. No hizo muchas obras más, porque durante mucho tiempo se dedicó a dirigir la empresa familiar de seguros. Además, algunas de sus construcciones fueron destruidas durante la guerra y otros proyectos, como el monumento a Pi i Margall, nunca llegaron a levantarse. Aunque nunca fue dirigente de ningún partido siempre fue partidario del catalanismo y del republicanismo.

El estilo "catalàunich"

A pesar de no ser muy prolífico, en 1909 escribió un opúsculo en que expresaba su forma de ver el mundo de la arquitectura: L'arquitectura nova. Estil catalàunich. Se trataba de una reivindicación de la naturaleza como fuente de inspiración de la arquitectura. También hizo unos 2.000 dibujos, de pequeñas dimensiones, que agrupó en el álbum Croquis de arquitectura, en que se compilaban elementos arquitectónicos y ornamentales. Sayrach trabajó poco como arquitecto, pero tuvo la suerte de no tener que condicionarse a nadie (en las dos casas de la Diagonal, él mismo controló todos y cada uno de los elementos arquitectónicos y ornamentales). En arquitectura hizo realmente lo que quiso y dejó volar su imaginación como pocos. Él presentaba la Casa Sayrach como muestra de la arquitectura puramente catalana, sin extranjerismos. Afirmaba que quería reflejar el alma del país, y por eso incluyó detalles que reproducían la montaña de Montserrat y también un buen número de elementos marítimos: desde el esqueleto de una ballena hasta redes de pescar.

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Techo del vestíbulo de la Casa Sayrach. Foto: Consol Bancells.

Devolver a Sayrach al lugar que merece

Este libro tiene la clara voluntad de reivindicar la figura de Sayrach y su arquitectura y sin duda lo consigue. Ya que la Casa Sayrach y la Casa Montserrat son edificios privados, donde hay oficinas y viviendas, este libro, con las magníficas fotografías de Consol Bancells, es una forma de acercarse a las interioridades de un edificio que no está al alcance de todo el mundo. Y, además, el texto nos aporta elementos para entender las claves simbólicas de la obra de Sayrach, que tiene numerosos referentes religiosos, históricos o estéticos que este libro nos ayuda a desentrañar. Una obra idónea para recuperar a un personaje, y para revalorizar un patrimonio no suficientemente destacado.

 

Foto de portada: La Casa Sayrach y la Casa Montserrat, situadas en el cruce de la Avenida Diagonal y la calle Enric Granados. Foto: Consol Bancells.

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