Madrid, febrero de 1948. Colegio femenino Santo Ángel de la Guarda, de la obra de la Sagrada Familia (SAFA), en el barrio de Entrevías, sudoeste del distrito de Puente de Vallecas. La maestra Manuela Vicente Ferrero (Tábara, Castilla y León, 1904 – Madrid, 1999) promovía la celebración de una jornada escolar dedicada a los padres de familia y proponía hacerla coincidir con la jornada onomástica de San José, la figura paterna de la Sagrada Familia. Hace 78 años, el colegio del Santo Ángel de Puente de Vallecas pondría la primera piedra de esta celebración en el Estado español. Pero, ¿fue la primera en todo el mundo? Y, ¿qué intereses comerciales se pusieron en juego para que aquella fiesta escolar cruzara los muros de aquel colegio y se convirtiera en una explosión de consumismo?

¿Qué dice la versión oficial?
La versión oficial que explica el origen de esta coincidencia (la festividad de San José y la del Día del Padre) fue oportunamente edulcorada para presentarla, prácticamente, como un cuento infantil. Esta versión decía que en el colegio del Santo Ángel —como en otras escuelas de aquella España triste y gris de la posguerra— ya se celebraba el Día de la Madre. Y que un grupo de padres de las alumnas, celosos de las atenciones que recibían las madres, protestaron, airosos, y reivindicaron la celebración de un Día del Padre. La misma versión oficial sostiene que, en aquel contexto, aparecería la maestra Manuela Vicente Ferrero, que crearía el Día del Padre y lo situaría sobre la jornada de San José, ya que, en la tradición católica, este venerable personaje es considerado la máxima representación de la figura paterna familiar.
¿Pero esto realmente fue así?
La realidad es muy distinta. Los días de la Madre y del Padre —de la contemporaneidad— fueron creados en Estados Unidos a inicios del siglo XX. En 1908, la empleada de seguros Anne Jarvis (Webster, Virginia, 1864), feligresa muy influyente de la Iglesia Metodista de Filadelfia, creó e impulsó la celebración del primer Día de la Madre de la historia contemporánea, y lo hizo coincidir con el aniversario de la muerte de su progenitora (10 de mayo). La misma comunidad confesional que había acogido su iniciativa sería la que la propulsaría a nivel nacional. Y en 1914, el presidente Woodrow Wilson (Partido Demócrata) lo instituiría como el Día de la Madre Americana. No obstante, la rápida mercantilización de aquella festividad haría que Jarvis se convirtiera en la principal detractora de la misma, debido a la naturaleza que había adquirido su iniciativa.

¿Y el Día del Padre?
Y con el Día del Padre sucedería, más o menos, lo mismo. La celebración litúrgica del Día de la Madre de 1909 (el año siguiente a la iniciativa de Jarvis, pero cinco antes de su institucionalización) y en un templo, también de la Iglesia Metodista —en este caso de la ciudad de Spokane (Washington)—, inspiraría a la feligresa Sonora Smart Dodd (Jenny Lind, Arkansas, 1882), empresaria de pompas fúnebres, para crear el del Día del Padre y lo situaría sobre la fecha de defunción de su progenitor (10 de junio). También, en este caso, el ascendiente de esta feligresa dentro de su comunidad confesional y la extraordinaria influencia de la Iglesia Metodista en las esferas del poder estadounidense, propiciarían que, unos años más tarde, el presidente John Calvin Coolidge (Partido Republicano) instituyera esta jornada como el Día del Padre Americano (1924).
¿Qué sucedió con el “Día del Padre” que creó la maestra de Vallecas?
Inicialmente, las primeras jornadas que se organizaron y celebraron en el colegio del Santo Ángel no trascendieron los muros de aquella escuela. Pero la maestra de Vallecas —que tenía cierta inclinación hacia la crónica y que firmaba con el nombre de Nely Vicente— lo publicó en dos medios de poco alcance, pero con suficiente recorrido como para tener cierto impacto: El Correo de Zamora (el diario provincial de su tierra natal) y El Magisterio Español (el órgano de prensa corporativa de su profesión). Y, un par de años más tarde (1951), ya era una actividad festiva que, siguiendo el patrón ideológico que había inspirado a su creadora (la sublimación de la figura paterna del conjunto formado por la Sagrada Familia), había arraigado entre un importante número de escuelas del mismo gremio de centros religiosos concertados que el Santo Ángel de Puente de Vallecas.

¿Cómo trascendió el Día del Padre los muros de las escuelas?
En 1951, el programa radiofónico "Última Hora", que se emitía desde la emisora pública RNE, divulgó ampliamente una celebración que, en ese momento, no pasaba de la categoría de actividad escolar-familiar. Y, precisamente, aquella “oportuna” divulgación convertiría el “Día del Padre Español” en una víctima de la misma vorágine mercantilista que, medio siglo antes, lo había devorado en Estados Unidos. Acto seguido —y muy reveladoramente— aparecerían en escena las figuras de Pepín Fernández y Ramón Areces, propietarios —respectivamente— de los grandes almacenes Galerías Preciados y El Corte Inglés, que sabían —por la experiencia estadounidense— que aquella ingenua actividad escolar-familiar era una extraordinaria vía de negocio y la transportarían a todos los ámbitos de la sociedad.
Y la maestra de Vallecas… ¿cómo lo gestionó?
Oficialmente, Fernández y Areces compitieron para “reclutar” a la creadora de aquella iniciativa. Pero, y también oficialmente, se explica que la maestra de Vallecas se opondría, ya que, ideológicamente, coincidía con su antecesora —la tradicionalista y antimercantilista Anne Jarvis—. Aquel combate ilustraría una escena que sería una metáfora pesebresca de la guerra que se libraba en los cenáculos internos del régimen: "camisas viejas” de la Falange contra "tecnócratas" del Opus Dei. Finalmente, alguien impondría un pacto: las escuelas seguirían celebrando la fiesta según los preceptos ideológicos que habían inspirado a su fundadora, los almacenistas explotarían la idea sin contestación y, en compensación, incorporarían en plantilla a las niñas del Santo Ángel en edad de trabajar. ¡Chimpún! Feliz Día del Padre.
