Fred y Judy Vermorel publicaron originalmente Dios salve a los Sex Pistols en 1978, el primer libro que alumbró, de manera documentada y precisa, la ascensión y disolución del grupo por antonomasia del punk británico que puso patas arriba la música popular y, de paso, la conservadora sociedad e industria musical de mediados de los setenta. Compuesto a modo de collage a partir de entrevistas con todos los miembros y exmiembros del grupo, familiares, amigos y colaboradores, el fascinante diario íntimo de la secretaria del polémico mánager Malcolm McLaren, extractos de la incendiaria prensa que vertió todo el odio y los prejuicios del establishment sobre la banda, y cartas de fans, entre otros materiales, el presente volumen es un originalísimo, poliédrico y vívido artefacto punk, aderezado con el material gráfico que creó para el grupo el inclasificable Jamie Reid y un buen número de fotografías. Como dicen los autores, este libro es "lo más cerca que estuvieron los Sex Pistols de contar su propia historia". Un auténtico incunable de la literatura musical que este miércoles 24 de noviembre publica en nuestro país Contra Editorial, con traducción de Ibon Errazkin, el que fuera motor creativo de la banda de indie pop de culto, Le Mans. Os adelantamos un extracto de su primer capítulo. 

LOS COMIENZOS

Alan Edwards (Publicista y agente de prensa de artistas como Rolling Stones, Spice Girls, Amy Winehouse, Prince, Michael Jackson, Jon Bon Jovi, The Who o Paul McCartney): El rock se había vuelto muy aburrido. Yo llevaba muchísimo tiempo sin oír discos ni ir a conciertos por pura diversión. Solía ir a sitios como el Nashville, más que nada a beber y pasármelo bien. De hecho, el Nashville estaba al lado de mi casa. También iba al Marquee y al 100 Club. Pero creo que fue en el Nashville donde noté los primeros cambios. Los Sex Pistols tocaron allí, y también los Stranglers. Y eran totalmente diferentes a cualquier cosa que hubiera visto antes. Es más, cuando fui a ver a los Pistols, me sentí como un verdadero viejo. Y eso que tenía veinte años, pero era como si tuviera cincuenta. Fue un auténtico shock. Me quedé escondido en una esquina, literalmente, bebiendo mi Double Diamond y preguntándome qué era aquello; toda esa peña con maquillajes increíbles, peleándose y montando broncas. Al verlos me replanteé por completo mi actitud. Era algo que me hizo revisar todas mis opiniones sobre la música y darme cuenta de que la música había sido parte importante de mi vida, pero hacía ya un par de años que no era así. Así que el verano pasado empecé a currar con los Stranglers y a llevarles temas de publicidad. Y de repente, en octubre, aquello explotó y surgió toda una escena casi de la nada. Había grupos como los Vibrators, los Damned, los Clash, todos ellos formados en cuestión de semanas. De pronto había cincuenta grupos punk tocando en Londres, de la noche a la mañana. Pero no había ocurrido de un día para otro. Toda esta gente eran chavales que andaban por ahí muertos de aburrimiento y con la sensación de que no había nada que hacer...

P: ¿Cuándo notaste por primera vez que había llegado el punk?
Tracie (O'Keefe) (una de las primeras punks de Londres, miembro de The Bromley Contingent, el grupo de amigos y seguidores de los Sex Pistols):
Bueno, yo vivía en Bromley y solía salir con Siouxsie y Steve, Simon, Berlin, todos esos, y Simon fue a ver a los Sex Pistols cuando tocaron en una universidad de Bromley. Debió de ser uno de sus primeros conciertos, y volvió en plan: "Oye, he visto a un grupo, son muy buenos, son distintos a todo lo que hay" y todo ese rollo, ya sabes. Así que empezamos a ir a sus conciertos a sitios como el Nashville, y luego tocaron en El Paradise Club, un sitio del Soho que antes era un club de striptease. Y en mayo mi amigo Berlin montó una fiesta e invitó a los Pistols. Para entonces habíamos estado bastantes veces con ellos y ya los conocíamos un poco. Y se vinieron todos. Creo que esa fue la primera vez que los traté más como en plan social, no solo viéndolos como un grupo sobre el escenario.

P: ¿Recuerdas cómo reaccionaste la primera vez que los viste?
Tracie: No sé. Estuve todo el rato mirando a Steve Jones; llevaba pegada una foto de dos tías desnudas en la guitarra y recuerdo que eso me chocó. Y también pensé que John estaba un poco loco, ¿sabes lo que te digo? Pero era todo muy enérgico, eso era lo bueno que tenían. Supongo que al principio no sabías ni qué pensar, porque John hacía cosas como insultar al público todo el rato y no paraba de decir tacos. Les fallaba el equipo, se rompían sillas, todo el rato así, y John se ponía a insultar a la gente, a tirarles cerveza, llamarles idiotas, en ese plan.

P: ¿Qué te parecía eso?
Tracie:
Pues me parecía muy bien. Pensé: coño, al menos alguien hace algo divertido, ¿sabes? Te reías un rato. Porque antes había grupos que me gustaban, pero ya no podía ir a verlos. Por ejemplo, con trece años me gustaba Alice Cooper, pero era imposible ir a verlo porque casi siempre estábamos sin un duro y él siempre tocaba en sitios enormes de Londres, y la entrada costaba un dineral. Eso era lo bueno de los Pistols, que sabías que nunca ibas a pagar mucho por verlos. Ibas allí, decías lo que querías, te vestías como te daba la gana y a nadie le importaba. Al principio nos daban mucho la brasa los típicos jipis viejos que iban con camisetas en las que ponía "las drogas destruyen las flores" y "basta de gente viviendo en los planetas", ese rollo, y nos decían que los Pistols eran horribles y destructivos y que no deberíamos ir a verlos. Te intentaban convertir a ese rollo de paz y amor, pero lo único que conseguían era que nos gustaran más. Supongo que es porque eran diferentes, diferentes de todo lo que había. Fue el primer grupo punk de verdad. Antes de los Pistols no había nada así.

Dios salve a los Sex Pistols

P: ¿Puedes contarme un poco cómo montasteis el grupo tú y Steve?
Paul Cook (batería de los Sex Pistols): En realidad no fue cosa nuestra. Fue un tío que se llamaba Wally. Iba al mismo cole que nosotros y estábamos en el mismo curso. En el cole no tocábamos con nadie ni hacíamos nada. Él tenía interés en hacer algo y empezamos a ir a su casa, hacia el final, ya casi a punto de terminar el curso. Nos saltábamos las clases, íbamos a su casa y nos sentábamos en el jardín, lo típico. Su madre y su padre estaban fuera todo el día, y de todas formas les daba igual. En verano íbamos allí porque estaba cerca del cole y tomábamos el sol. Entonces aún no conocíamos a John, éramos yo, Steve, este Wally y un par de colegas nuestros. Creo que fue después de dejar el colegio; Wally tocaba la guitarra y dijo que montáramos un grupo. Decidimos un poco lo que iba a hacer cada uno. Yo al principio no iba a estar en el grupo porque no tenía mucho interés, pero Steve consiguió una batería y Wally era el guitarrista. Había otro bajista y no sé quién más. Luego se dijo que Steve iba a ser el cantante y que yo tocaría la batería. Dije que sí. Para entonces Steve había aprendido a tocar un poco, así que me enseñó lo que  sabía y empecé por ahí. Él iba a ser el cantante y empezó a tocar un poco la guitarra. Nos quedamos solo nosotros tres; yo, Steve y Wally. Y luego metimos a Glen, que curraba en la tienda, porque para entonces ya conocíamos a Malcolm.
Glen Matlock (bajista original de los Sex Pistols): Llevaba como un año currando en la tienda de Malcolm, y Steve y Paul empezaron a ir por allí, fue Malcolm el que nos presentó. Steve y Paul tenían aquel equipo con el que no sabían qué hacer, y al final aprendieron a tocar. Fue así como empezaron. Luego se lo fueron tomando más en serio. Tenían un bajista que estaba casado y tenía un hijo y nunca iba a ensayar, ya sabes, lo de siempre. Fue entonces cuando los conocí. Yo estaba aprendiendo a tocar el bajo. Eso fue todo, en realidad. Empezamos a ensayar hace unos cuatro años, en el 73. Pero en los dos últimos años nos lo hemos tomado más en serio.

P: Me interesa eso de que todos ibais a la tienda y que de alguna forma ese fue el centro de todo. ¿Por qué os atraía la tienda?
Steve Jones (guitarrista de los Sex Pistols): ¿La tienda? Pues porque era distinta de todas las tiendas que había en King’s Road. Podías ir y quedarte por ahí sin que nadie te molestara. Porque si entrabas en Take Six, que estaba un poco más abajo, enseguida venían cinco tíos diciendo: "¿Puedo ayudarte?", "¿Quieres un traje?". Y de todas formas no se parecía en nada a Take Six, me refiero al escaparate. Solíamos ir allí porque tenían ropa en plan teddy boy. No era como estar en una tienda, era un sitio para pasar el rato, ¿me explico? Un sitio donde ibas y pasabas media hora, más que nada para ver a la gente que iba.

P: ¿Comprabais la ropa o la robabais?
Steve Jones:
No, yo me compré algunas cosas. Lo primero que me pillé allí fue unos pantalones rosas. No me olvidaré nunca. No sabía si comprarlos o no porque eran estrechos en los tobillos, y entonces todo el mundo iba con pantalones campana, esto era hace unos cinco años, pero al final fui y me los compré. Me dije: "voy a echarle un par de huevos y me los voy a pillar". A partir de ahí empecé a comprar más ropa de ese rollo. Nunca me compré una levita ni nada parecido, pero sí que llevaba zapatos de teddy boy y cosas así.

P: ¿Qué sentías cuando ibas vestido con esa ropa?
Steve Jones: Me parecía que era algo distinto. Me sentía [poniendo acento americano] todo un hombre por ir vestido así. [Con voz normal] No sé. No quería ir vestido como todo el mundo. Es lo normal cuando eres joven, ¿no?

P: ¿La gente se mosqueaba al verte vestido así?
Steve Jones: Sí, les daba envidia.

P: ¿Qué tipo de gente crees que va a la tienda ahora?
Steve Jones: Ahora van sobre todo los punks. Hubo una época en que se llamaba Sex y muchos clientes eran hombres de negocios, ya sabes, los típicos ejecutivos pervertidos que te metían mano, ese rollo. Era un descojono. Ibas allí para ver a esos tíos probándose ropa. Y algunos tenían orgasmos en el probador. Entrabas a probarte unos pantalones después de que saliera uno de esos tipos y te los encontrabas empapados. Era muy gracioso, no veas la peña que iba por allí... Entonces le dijimos a Malcolm que habíamos medio montado un grupo y tal, y que andábamos buscando un bajista. Y él debió de preguntarle a Glen si sabía tocar, y Glen dijo: "Sí, yo toco el bajo". Y lo metimos de bajista. Así que nos pusimos a ensayar y estuvimos así unos seis meses, creo. Teníamos un local; bueno, era del padre de Wally. Era un local grande… ¿sabes dónde está el Hammersmith Bridge? Los Riverside Studios. Habían sido de la BBC, pero luego los reformaron, o los redecoraron o no sé qué. En todo caso estaban cerrados. Teníamos un local fantástico al que íbamos a ensayar. Y salíamos por ahí a... A ver, todo el equipo era robado porque no teníamos pasta, íbamos por ahí y robábamos casi todo el equipo que teníamos. O al menos yo sí que lo hacía, Wally no solía robar. A mí me flipaba robar, de todas formas... Estuvimos ensayando en ese sitio unos seis meses. Y Malcolm vino a vernos unas cuantas veces. Solíamos hacer versiones de los Small Faces, nos poníamos ropa para tocar y más o menos andábamos buscando una imagen, y Malcolm sugirió que yo empezara a tocar la guitarra y yo pensé que sí, que era buena idea, porque me gustaba más tocar la guitarra que cantar porque ya sabes, me faltaba confianza para cantar. 
Paul Cook: Estuvimos una temporada ensayando los cuatro. Y luego más o menos echamos a Wally porque no nos convencía del todo.

P: Me suena que Wally se casó o algo así.
Paul Cook: No. Estaba casado con su padre, eso sí. Wally era de ese tipo. Para entonces ya conocíamos a Malcolm. Solíamos andar por ahí con él. Y un día echamos a Wally. Esto fue hace dos años y medio. A Steve le dijimos: tú sigues con la guitarra, buscamos un cantante y empezamos a partir de ahí. Nos pareció la mejor idea.

P: ¿Cómo conocisteis a Malcolm?
Paul Cook: Él tenía su tienda y solíamos ir por allí, esto era en el 70 o el 71. Yo tenía catorce o quince años... no, serían quince. Nos comprábamos toda la ropa allí, porque a Steve y a mí nos flipaba la ropa. Entonces se llamaba Let It Rock. Vendían ropa de teddy boys y ese rollo. Íbamos por allí casi todas las semanas, esto sería en el 71. Nunca hablábamos con él de nada que tuviera que ver con música, simplemente íbamos allí y charlábamos. Y conocíamos a la gente que curraba en la tienda y éramos todos colegas, porque andábamos todo el día por King’s Road. Y oímos que Malcolm buscaba grupos para hacer algo con ellos, y eso fue 18 dios salve a los sex pistols cuando estábamos con Wally y le dijimos: estamos montando un grupo. Él dijo: me pasaré a oír lo que hacéis. Solía venir a pasar el rato y escucharnos. Nos daba sus "malos consejos" sobre esto y aquello.

P: ¿Qué tipo de consejos?
Paul Cook: No sé. En esa época éramos un poco inocentes. Tocábamos temas viejos, lo típico, de los Beatles. Él nos dijo que dejáramos de tocar esa mierda y que compusiéramos canciones, o que nos lo curráramos más y le diéramos forma a lo que hacíamos. Porque no teníamos mucha idea de lo que estábamos haciendo. Elegíamos cualquier canción idiota al azar y la tocábamos. Pero entonces empezamos a tocar cosas que nos gustaban de verdad, como los primeros temas de los Small Faces y los Who, y empezamos a centrarnos un poco. Y a partir de ahí nos pusimos a componer canciones. Eran más bien como una especie de guía, pero eran temas nuestros. Uno de los primeros grupos que nos influyeron, al menos a mí y a Steve, y que tenían que ver con toda esa música antigua, fueron los New York Dolls. Los vimos por casualidad, porque fuimos a un concierto de los Faces en Wembley y los Dolls eran los teloneros. Justo acababa de salir su primer disco. Y luego los vi en la tele y me dejaron muy flipado. Creo que fue sobre todo por la actitud. Era un programa muy convencional de la BBC, The Old Grey Whistle Test, todo superformal, y aquello era increíble; se caían por los suelos, se tropezaban entre ellos, con el pelo que les caía por encima de la cara... Llevaban unas plataformas enormes. Se caían unos encima de otros. Era un descojono, pasaban de todo. Y al final Bob Harris dijo: "Uh, uh, rock de pacotilla", o algo así. Los despachó en dos palabras. Pero a mí me encantaron.
Glen Matlock: Yo quería tocar en un grupo porque nunca había oído a nadie tocar como a mí me gustaba, como creía que debía ser un grupo. Quería hacerlo por mí mismo, para oír mis discos en la radio y tal. Pero no porque los hubiera hecho yo, sino porque era lo que siempre había querido oír. Y con la imagen lo mismo. Ya sabes lo apático que era todo por aquella época. Cualquier cosa que tuviera un mínimo de interés tenía que ser algo muy calculado y con mucha pose, un rollo muy arty. Como si se sentaran a pensar, tuvieran una idea y dijeran: Ah, vamos a hacer eso. Gente como David Bowie y Roxy Music, era todo muy calculado. A mí me molaba la idea de salir a tocar un poco de rock. Porque entonces nadie estaba haciendo rock.
Steve Jones: Total, que a Wally le dimos puerta y yo me pasé a la guitarra. Sabía tocar, me había aprendido unos cuantos acordes, así que empezamos a buscar un cantante. Y Malcolm estaba atento a ver quién pasaba por la tienda; probamos a un pavo, pero era un desastre, era aún peor que yo. Y un día apareció John por la tienda... Yo ya le había visto unos seis meses antes. Me pareció que tenía unas pintas muy guays y le dije a Malcolm que buscara a ese tío del pelo verde, porque entonces iba con el pelo verde. Vino a la tienda y Malcolm debió de preguntarle: "¿Quieres cantar?". Y dijo: "Sí, no me importaría" o algo así. Quedamos con él en el pub de al lado de la tienda. Llegamos y él iba en plan de tomárselo todo a coña, y nosotros le seguimos el juego porque vimos que nos estaba vacilando, lo típico, quería dejarnos flasheados. Había ido con un colega suyo y estuvimos hablando como una hora y al final dijo que haría una prueba. Preguntó: "¿Cuándo?" y le dijimos: "Mañana por la noche". Entonces se nos ocurrió llevarle a la tienda y hacerle cantar sobre la rockola. Le propusimos eso y nos fuimos a la tienda. Encendió la rockola y empezó a poner discos de Alice Cooper y cosas así. Iba todo el rato de coña, metiéndose con nosotros y con todo lo que veía, y andaba por la tienda haciendo el gilipollas, haciendo como que cantaba. Nos pareció muy gracioso. Yo me descojonaba viéndolo. Y él nos debió de tomar por una panda de idiotas. Fue así como empezamos. A partir de ahí nos pusimos a ensayar.

Sex Pistols in Paradiso
Sex Pistols en el Paradiso de Ámsterdam, 6 de enero de 1977, con Glen Matlock aún como bajista. Foto: Wikipedia

P: ¿Qué fue lo que os hizo decidiros por John?
Paul Cook: Pensamos que tenía lo que necesitábamos. Un tío un poco tarado, un buen frontman. Eso era lo que buscábamos, una cara visible que tuviera muy claro lo que quería hacer, y él sin duda lo tenía. Y nos dimos cuenta desde el primer momento. Aunque no supiera cantar. Eso no nos importaba mucho porque entonces todavía estábamos aprendiendo a tocar, así que no nos preocupaba que tuviera una gran voz ni nada de eso.

P: ¿Cómo reaccionaron los demás cuando John entró en el grupo?
Glen Matlock: A Steve y Paul les parecía todo una broma. Porque él siempre estaba de coña con ellos, y ellos igual. Lo veían como un muñeco de guiñol. Yo pensé: "genial, este tío está chalado, ya podemos tirar adelante con el grupo. Podemos empezar a dar conciertos". Porque para entonces llevábamos tocando ya un año y medio, o dos años. Tampoco ensayando muy en serio, más bien aprendiendo a tocar, ya sabes... Sí, llevábamos años parados y lo que queríamos era salir al escenario a tocar. Y cuando llegó John nos pareció el tío ideal para empezar a hacer algo. Sí, fue como si todo encajara.

P: ¿Por qué crees que ha acaparado tanto la atención del grupo y todo el mundo habla de él?
Glen Matlock: No sé. Hombre, está claro que tiene cualidades, ya ves que está muy loco. 

P: ¿Qué quieres decir con "loco"?
Glen Matlock:
 Bueno, está un poco chalado, y siempre va con esa pinta un poco psicótica. Y su mirada, ¿no? Tiene esa forma suya de mirar. Ya sabes, ese rollo en plan Robert Newton. Tenía exactamente las pintas que buscábamos. A ver, si le cogimos de cantante fue porque coincidía con nuestra idea de las pintas que debía tener un cantante. Era como si personificara todo eso. Era la persona ideal y llegó en el momento justo. Tenía la cara que buscábamos.

P: ¿Te acuerdas de vuestro primer concierto?
Paul Cook:
Sí, me acuerdo perfectamente. Fue en el St. Martin’s College, en una sala pequeña que hay arriba. Glen solía ir por allí y había un grupo que iba a tocar al día siguiente y les dijimos: "¿Podemos telonearos?". Y ellos dijeron: "Claro, claro", los tíos iban muy sobrados. Y cuando llegamos allí se montó una bronca sobre si les íbamos a telonear o no. Resulta que ya no querían que tocáramos antes que ellos. Era un grupo como de rock’n’roll en plan revival, con un rollo como de teddy boys, y todos sus colegas estaban en el público. Salimos y tocamos a todo volumen, un ruido atronador. Íbamos muy pasados de vueltas, porque era nuestro primer concierto y estábamos supernerviosos. Y de repente se oyó un gran "¡pop!" y se fue el sonido de golpe. Alguien nos había cortado la corriente. Yo creo que fue el otro grupo, porque se estaban mosqueando y querían salir a tocar ya. Nosotros habíamos llevado a un montón de fans y ellos habían llevado a los suyos, y estuvo a punto de montarse una buena. Cogimos las cosas y nos marchamos...