Barcelona, 10 de septiembre de 1934. Palau de Justícia. Hace 87 años. Se reanudaba el juicio contra Josep Maria Xammar i Sala, abogado de Josep Aymà i Sellarés y de Camil Bofill i Torrents -editor y director, respectivamente, del diario La Nación Catalana, órgano de prensa del PPartit Nacionalista Català, que eran juzgados paralelamente por "excitación a la rebelión" e "injurias a las autoridades" desde las páginas del rotativo. Xammar (Juneda, 1901 – México, 1967), había sido procesado durante el juicio a sus clientes por utilizar el catalán -lengua cooficial en Catalunya desde 1931- durante la vista. Aquel día, Xammar fue condenado a dos multas. Sin embargo, aquella jornada, no se acabó aquí. El fiscal Sancho, públicamente conocido por su anticatalanismo, fue detenido, personalmente, por Miquel Badia i Capell, comisario de Orden Público de la Generalitat.

L'exèrcit español asalta el Palau de la Generalitat (07 10 1934). Fuente Archivo Nacional de CatalunyaEl ejército español asalta el Palau de la Generalitat (07 10 1934) / Fuente: Archivo Nacional de Catalunya

¿Quién era Xammar?

Josep Maria Xammar i Sala (Juneda, Les Garrigues, 1901 – México, 1967) era uno de los abogados más prestigiosos de la Barcelona del momento, y era un destacado miembro del Partit Nacionalista Català, una formación política independentista fundada el año 1931 por disidentes del también independentista Estat Català, que no habían aceptado la estrategia de Francesc Macià consistente en buscar alianzas con los federalistas del Partit Republicà de Catalunya -de Lluís Companys-, el paso previo a la creación de ERC (1931). Josep Maria Xammar era, también, hermano de Gabriel Xammar (Juneda, Les Garrigues, 1910 – Tarragona, 2008) que posteriormente alcanzaría un papel muy destacado en la oposición clandestina al franquismo, primero como "pasador" de exiliados republicanos a través de los Pirineos, y después como como activista cultural y político.

¿Por qué habían sido acusados los clientes de Xammar?

Cuando se inició el juicio contra Aymà y Bofill, la República española estaba inmersa en un clima de extrema conflictividad política. Pocos meses antes (noviembre, 1933), una coalición de partidos de derecha e involucionistas formada por la CEDA de Gil-Robles, el PRR de Lerroux y el PAE de Martinez de Velasco habían ganado las segundas elecciones generales de la República española con la promesa electoral que liquidarían el autogobierno de Catalunya (el único vigente en aquel momento) y abortarían los proyectos estatutarios en curso (País Vasco, Galicia y País Valencià). En aquel escenario de "acoso y derribo" contra el gobierno de la Generalitat; el aparato judicial español -muy vinculado al ámbito personal e ideológico al tripartito que gobernaba en Madrid- se convirtió en parte esencial de la maquinaria de derribo contra las instituciones catalanas.

Josep Maria Xammar. Font FNC

Josep Maria Xammar / Fuente: FNC

La “caza de brujas” contra el independentismo

El poder de Madrid (político, militar, judicial y empresarial) soltó una verdadera "caza de brujas" contra el independentismo catalán que solo era la primera fase de un plan que tenía el objetivo de reducir, de nuevo, Catalunya a la simple condición de "región". Y en este contexto, el poder español fabricó un escenario de represión que conduciría a centenares de personas a juicio. El caso de La Nació Catalana no sería lo único, pero si que sería, por razones obvias, el que tendría más repercusión. Tanta que, el día que se celebraba el juicio contra Xammar se formaron colas formidables para acceder a la sala. Según la prensa de la época (La Vanguardia, 11/09/1934) “desde mucho antes de la hora fijada para el juicio (es va formar) una larga cola que, partiendo de la puerta principal del Palacio de Justicia, daba la vuelta al edificio hasta la calle de Roger de Flor”.

El gallinero

Naturalmente aquella "larga cola" no era para aplaudir una sentencia condenatoria contra Xammar, sino todo lo contrario. La misma prensa relata que la sala judicial se convirtió en un gallinero: Inmediatamente de haber terminado el secretario de Sala la lectura de la sentencia uno de los abogados que vistiendo toga se encontraba en estrados, avanzó en medio de la Sala y dio un grito de «Visca Catalunya!» (...) El viva fue seguido de otras manifestaciones, tumultuosas, iniciándose seguidamente una formidable protesta contra el Tribunal por parte del público”. Aquella protesta obedecía al ensañamiento del juez y del fiscal contra Aymà y Bofill primero, y contra Xammar después, que se había puesto de manifiesto, especialmente, con la negativa al derecho de los acusados y de la defensa a expresarse en catalán.

Plalau de Justicia de Barcelona. Font PinterestPlalau de Justícia de Barcelona / Fuente: Pinterest

La detención del fiscal

En medio de aquel "gallinero", el fiscal Sancho se dirigió a Badia Capell -responsable del dispositivo de seguridad- haciendo uso de un vocabulario, según la prensa, "de extraordinaria dureza", que encendió, todavía más, los ánimos del público, y que acabó con su detención, acusado de incitar a la alteración del orden público. El fiscal Sancho, servidor público y puntero de la españolidad en Catalunya, detenido por rufián y grosero. Los Hechos del 6 de Octubre de 1934, que se producirían tan solo veintiséis días más tarde, y que culminarían con la detención, encarcelamiento, juicio y condena a treinta años de reclusión al presidente y a los consellers del gobierno de Catalunya, con la intervención de la Generalitat y con el cierre del Parlamento, no se pueden explicar sin una serie de acontecimientos -como el proceso Xammar- que aportan una perspectiva necesaria.

Imagen principal: Miquel Badia Capell. Comisario de Orden Público de la Generalitat / Fuente: Fundación Irla. Fondo Cornudella Carré.