En la plaza del Setge de 1714, en el barrio del Poble-sec de Barcelona, hace dos días que conviven con una gran rama de eucalipto que cayó el lunes al mediodía a causa del mal tiempo y, también, del mal estado del árbol. La caída provocó un herido que tuvo que ser atendido en el mismo lugar por una ambulancia. Los restos de la rama, que han disminuido a lo largo de los dos días porque algunos vecinos se han llevado trozos, todavía estaban este miércoles por la mañana en medio de la plaza, en una zona limitada simplemente por precinto de la Guàrdia Urbana. Los vecinos y comerciantes de la plaza están indignados.

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El eucalipto supera la altura de un edificio de seis pisos / Foto: Jordi Palmer

De hecho, la caída de la rama ha dejado patente el mal estado del árbol y ha estropeado los árboles de los lados, que también tienen ramas en precario. El quiosquero de la plaza, que no se vio afectado por la caída simplemente porque la rama cayó en dirección contraria, alerta que no es la primera vez que pasa. "Hace dos años ya cayó otra rama", ha recordado en conversación con elNacional.cat, para añadir que lo único que les han dicho desde el ayuntamiento es que "estudiarán" si conviene talar el árbol, un eucalipto que supera en altura el edificio delante del que está situado, que tiene seis pisos.

"Ya hemos llamado al ayuntamiento y de momento no han venido a recogerlo", relata una vecina del barrio, mientras que desde una tienda de colchones próxima aseguran que el árbol "es un peligro" y que la rama del lunes "podría haber matado a alguien". El caso es que desde el Ayuntamiento de Barcelona les han dado como explicación que los eucaliptos no se pueden podar y, por eso, los vecinos defienden que entonces la solución implica talarlo y sustituirlo por otra especie. Hay que tener en cuenta, además, que el eucalipto está considerado una especie invasora no autóctona de crecimiento muy rápido.

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Dos días después todavía no se han recogido las ramas / Foto: Jordi Palmer

Lo que no entienden los vecinos es que cuando ya han pasado dos días, los restos de la rama continúen en la calle cuando, según un vecino consultado, "solo hay que enviar a una brigada y en un momento se lo llevan". Una muestra de dejadez que se añade a la peligrosidad de un árbol en malas condiciones, que no solo ha perdido ramas durante los últimos años, sino que también podría llegar a ser un peligro mucho mayor. Solo con que hubiera caído en dirección al quiosco -uno de los pocos quioscos tradicionales de prensa que todavía sobreviven en Barcelona- la incidencia habría sido mucho peor.