La salida del Tour de Francia desde Barcelona comportará tres días de fuertes afectaciones a la movilidad, que empiezan este jueves, con la presentación de los equipos, y que continuará los días 4 y 5 de julio con la celebración de la primera y segunda etapa de esta prueba ciclista. La situación generada supondrá cortes de tráfico, prohibiciones de aparcamiento y desvíos de bus, especialmente en los distritos del Eixample, Sant Martí y Sants-Montjuïc y particularmente en los entornos de la Sagrada Família. En este contexto, la Federació d’Associacions Veïnals de Barcelona (FAVB) ha emitido este jueves un comunicado donde alerta de los “cortes, restricciones y limitaciones” a causa de la prueba deportiva, apuntando que las molestias “las asume el vecindario”.
La mencionada entidad recuerda que hace dos años ya se vivió una situación similar a causa de una exhibición de Fórmula 1 en el paseo de Gràcia —evento al que se opusieron—, al que hay que sumar las afectaciones por la visita del papa León XIV a principios del mes de junio, que provocará. Además, la FAVB considera que en el barrio de la Sagrada Família se repetirá “el habitual colapso” de este espacio saturado turísticamente y reprocha al Ayuntamiento que “las frecuencias del transporte público o las medidas de seguridad solo mejoran cuando llega un gran evento internacional, para volver después a la precariedad de siempre”.
“El Tour comportará cortes, restricciones y limitaciones de movilidad que afectarán al vecindario tanto a pie como en vehículo, en una ciudad que en muchos puntos ya se encuentra al límite de su capacidad”, apunta el comunicado mencionado, para añadir que “el Ayuntamiento anuncia medidas para paliar estas afectaciones, y la Favb lo reconoce”, pero que “el problema de fondo sigue ahí: las molestias se pueden mitigar, nunca eliminar del todo”, insistiendo en el hecho de que “quien las asume es el vecindario: no la organización, no los visitantes, no la marca de ciudad”. Además, apuntan que la “lógica de priorizar el evento por encima del día a día se repite también con la financiación”, recordando que parte de la financiación de este evento, así como la visita del papa, proviene de la tasa turística, “la misma tasa que debería servir para ir reduciendo la masificación y la presión que sufre la ciudad, no para multiplicarla con nuevos reclamos internacionales”.
“Barcelona no necesita más proyección”
Asimismo, la FAVB apunta que el contrato para acoger la salida del Tour asciende a 9,8 millones de euros y recuerdan que, desde su punto de vista, “Barcelona no necesita más proyección, ya es una ciudad globalmente conocida”, y que, por ello, “seguir promocionando la marca agrava la presión turística que sufren las vecinas”. “Lo que necesita la ciudad es gestionar y disminuir el colapso que esta exposición constante ha generado”, añade el comunicado de esta entidad vecinal.