Carmen Thyssen es una mujer nueva. Con 83 años ya lo tiene todo arreglado, desde su nombre en el Registro Civil, que se cambió sustituyendo el de Carmen Cervera por Carmen Thyssen, a su testamento. Todo indica que ha hecho heredera universal a su hija Carmen y dejará a Borja y a Sabina la legítima. Quien gobernará el imperio Thyssen será Carmen hija, la chica de 20 años que llena portadas por su belleza y riqueza. Pero por mucho que quiera la baronesa, la realidad es que todo el mundo sigue llamándola por el diminutivo de Carmencita, Tita, y que sus tres hijos son los sucesores del apellido Thyssen pero sin el carisma de la baronesa. Es portada del mes de mayo de la revista Vanity Fair, la feria de las vanidades donde Carmen Thyssen se mueve como pez en el agua. Y el nombre en portada es el que es, y con rima: "Tita es infinita". No le hace falta apellido. Es la celebrity más rica, misteriosa, excéntrica y fascinante de Catalunya.
A partir del 29 de abril la revista estará en los quioscos pero los editores saben que la entrevista es oro y ya la han colgado en twitter, donde los lectores descubrirán secretos ocultos de la baronesa. Hay dos que rompen la imagen que hasta ahora tenía la baronesa: sus cabellos y la negativa de Casa Real a concederle un título nobiliario a pesar de ser la mecenas de arte más importante del país. Sobre su melena mal teñida y despeinada corría el rumor de que la multimillonaria no dejaba que la peinaran, la tiñeran ni le tocaran el pelo. Que se lo hacía sola y por eso aparecía a menudo como recién levantada. No es cierto. Carmen Thyssen: "Una de las leyendas urbanas que circulan es que no dejo que me toquen el pelo. Es falsa. No es verdad. Es una idiotez. He ido mil veces a la peluquería a teñirme. A cortarme el pelo. A peinarme. ¡Qué tonterías dicen! ¡Se inventan cada cosa! Lo dirán porque yo le cortaba el pelo a mi marido”. Tita peluquera, pero del barón, no de ella misma.
A Tita ya le va bien esta imagen entre controvertida y secreta. Es consciente de que todo el mundo la conoce y la observa. La otra leyenda dice que la reina Sofía negó que Juan Carlos le concediera a la catalana Carmen Cervera un título nobiliario, se especuló que sería marquesa de Sant Feliu de Guíxols, porque la reina sospechaba que el rey y Tita eran amantes. En Vanity Fair Carmen revela que fue ella la que renunció al título nobiliario porque le exigía renunciar al título de baronesa Thyssen, que tiene más peso, más caché y es conocido en todo el planeta: "Me quisieron dar un título, pero tenía que renunciar al Thyssen. Gracias, pero no. Thyssen es mi nombre y está vinculado a lo que me gusta hacer". Nace el título por malvender su colección de arte al Estado español "Mi marido y yo emprendimos una gran lucha para que la colección se quedara en España. Estaba ya valorada en 1.200 millones de dólares, pero él la vendió por 350 millones de dólares porque sabía que era la única manera de conseguirlo. Primero vino alquilada. Sus hijos esperaban que falleciese para llevársela, esa es la realidad. Pero él quería que estuviese protegida para siempre”.
El barón quería que la colección se mantuviera junta y no vender las pinturas por separado y eso hizo que renunciara a los 1200 millones y se quedara con una cuarta parte. Esto y que Tita es catalana y lo convenció. El poder de Tita. La reina en la feria de las vanidades.
