Cuando a Joel Joan le buscan, le encuentran. Y más, si le buscan con demostraciones fehacientes de catalanofobia, como ahora le ha vuelto a pasar. El actor y director catalán, espléndido en un nuevo montaje de Vània en el teatro, donde él interpreta hasta 8 papeles diferentes (vale mucho la pena, vayan a verlo, no se arrepentirán), cuando sale del escenario va repartiendo bofetadas a diestro y siniestro contra aquellos que pretenden menospreciar, insultar o eliminar el catalán de nuestras vidas. Catalanofobia que olfatea, revés a dos manos que les dedica, sea en entrevistas o vía redes. El penúltimo al que le dedicó una demoledora respuesta fue hace pocos días a un abogado y presidente de Convivencia Cívica Catalana, Ángel Escolano. Un tipo que recientemente ha dicho que "convertir el vascuence o el catalán en lenguas indispensables para vivir en Vascongadas o Cataluña es como obligar a la gente a dejar el coche y subirse al burro: innecesario, anacrónico y garantía de atraso. Y, además, una forma perfecta de discriminar al resto de españoles". Joan tuvo suficiente con diez palabras para retratarlo: ""Aquí un franquista haciéndose la víctima. De 1º de Goebbels":
Sin llegar a los niveles de un personaje como este, Joel está harto de ver y oír a su alrededor demostraciones de mucha gente que desprecia nuestra querida lengua, y que la desprecia abiertamente, e incluso, denotando un más que evidente orgullo por despreciar el catalán. Y ya no hablamos de la muchísima gente que si lo hacen los demás, si los demás hablan en su lengua, en catalán, empiezan a echar espuma por la boca. A menudo (hemos visto muchos casos últimamente, en establecimientos, bares, restaurantes o locales). Ahora, el bueno de Joel acaba de toparse con una camarera de un restaurante, y su reacción lo ha dejado a cuadros.
Explica que en el restaurante al que ha ido a comer, le ha atendido una camarera brasileña "que en un principio me ha hablado en catalán", pero que "de repente ha cambiado al castellano". Él, extrañado, le ha preguntado el motivo. Y su respuesta, su tristísima y catalanófoba respuesta, le ha entristecido e indignado: "Cuando le he preguntado por qué, me ha dicho que no le gusta el catalán. Tal cual". Pero Joel no se ha quedado callado ni se ha mordido la lengua. ¿Qué le ha dicho? ¿Cuál ha sido su respuesta? "Le he respondido: '¿Te imaginas que yo te dijera que no me gusta el color de tu piel?'”. Y sigue: "El racismo hacia los catalanes está normalizado porque, por ley, nadie tiene la obligación de hablarlo. Y esto irá a más. O hacemos del catalán única lengua oficial, sin desmerecer ninguna otra lengua, o nos vamos a la mierda".
Claro y catalán.
