Albert Om luce con orgullo la condición de yerno de Catalunya. Se lo ha ganado a pulso, ni una mala palabra, ni una polémica (salvo los fachas denunciándolo por las palabras de Pepe Rubianes), ni un escándalo, presentador de formatos amables. Siempre ha hecho magacines, programas de testimonios, maratones benéficas y la guinda, el especial por los 40 años de TV3. El periodista entró hace tres décadas en nuestras vidas en uno de los programas más top de la historia de TV3, Malalts de tele. Era el primo de Taradell de Toni Soler y conducía la sección más legendaria, Altres límits, un zapping por el resto de cadenas que dejó incrustados momentos memorables en los cerebros de los espectadores, como Maria Teresa Campos leyendo la modalidad de uva "xarel·lo" diciendo "Charel 10" o aquel señor de Lleida, padre del consejero de Agricultura del Govern Mas, que se llamaba Pelegrí Pelegrí Pelegrí. Albert Om desde entonces no ha bajado de la fama y el aprecio de los catalanes. Ahora ya vive retirado de los grandes programas, despedido de la nueva RAC 1 por motivos económicos y apareciendo a ratos haciendo secciones, como la de La Selva en TV3.
El fuerte de Om ha sido siempre la entrevista y ahora es él quien las concede promocionando su último libro Què dirà la gent sobre su infancia y juventud en Osona. En las entrevistas promocionales recuerda el último momento con su padre en el lecho de muerte. La madre murió primero y el padre, que sufría demencia severa, murió más tarde a los 91 años. Om le dijo el último día lo que nunca le había dicho en vida: "Te quiero". Lo explicó el año 2019 en TV3 cuando Eloi Vila, su amigo, hizo lo que hace con todos los invitados para emocionarlos y que lloren: preguntar por los padres muertos. Eloi Vila tiene una fijación por los padres de los invitados, especialmente si ya no están: "Recuerdo el día que me dijiste el padre ya no...". Albert Om: "Fue un proceso muy duro, una demencia muy severa. En 2015 mi padre no conoció a mi madre. Murió en 2018 a los 91. La última noche en el hospital yo estaba con él, pero él ya no estaba. Fue la primera vez en mi vida, y no lo entiendo, que le dije que lo quería. No me oyó". Una revelación a corazón abierto que habla de una manera de ser de una generación y de una parte del país. Ahora, con motivo del libro, recupera aquel preciso momento que todo el mundo recordará, cuando se quedó huérfano del todo.
Albert Om en el diario Ara: "A mi padre la primera vez que le dije "te quiero" era el último día que él ya estaba sedado, y no sé ni por qué me salió decírselo, pero pensé "hostia, suerte que está sedado, porque si me llega a oír le habría metido en un problema", no habría sabido qué hacer con ello. Nunca en la vida nos lo habíamos dicho, ya me lo había demostrado de otras maneras". Aquello tan catalán de no decírselo sino de "demostrárselo". Albert Om está tan injertado de esta tacañería de los "te quiero" que todavía ahora la defiende: "He elaborado una teoría sobre los "te quiero": que se gastan. Es lo que me ha pasado a mí, al menos. Yo de joven los decía más que no los digo ahora, cuando me parece que sé querer un poco más que antes. De joven seguramente dices mucho te quiero, te quiero, te quiero, pero lo dices para que te lo digan a ti. O como una manera de poseer a la otra persona. Y creo que está bien guardártelos para el momento, ni precipitarte ni repetirlo mucho, porque cuando repites mucho las cosas ya pierden todo el valor". Albert Om no se ha casado, no ha tenido hijos y convive en pareja con otra periodista, Eva Arderius de betevé.
