En casa (como en muchos hogares catalanes) somos muy de Marc Ribas. El chef y presentador catalán, con sus platos brutales marca de la casa y su manera de comunicar, hace tiempo que nos robó el corazón y aunque ahora no lo veremos más en Joc de cartes (sustituido por otro crack, Arnau París), continuamos disfrutándolo viéndolo cocinar en el Cuines. Solo, o en buena compañía. En la mejor de las compañías, de hecho, como ha pasado este jueves. El chef nos ha mostrado cómo cocinar unas albóndigas con rebozuelos, pero esta vez ha tenido tres pequeñas ayudantes que nos han emocionado: sus hijas, Ona, Sira y la más pequeñita de todas, Nina, que tiene un añito. Las tres, y el orgulloso padre, han regalado uno de los Cuines más tiernos que se recuerdan, han bailado coreografías (las dos mayores y él), han revelado cuál es su plato preferido (¡las 'gildas' o 'banderillas'!), qué no comerían ni de broma (vísceras y pomelos) y al final, aparición sorpresa de la pequeña de casa, en brazos de su padre, y poniendo unos ojos como platos al ver las albóndigas, cucharita en mano, preparada para probarlas.
Como bien dicen, "Las albóndigas con rebozuelos son solo la excusa. Lo mejor de todo es poder hacerlas en familia". Un mediodía en familia maravilloso. Ahora, sin embargo, el cocinero nos ha hablado de cómo son sus mañanas, qué es lo primero que hace cuando se despierta y se levanta de la cama. Lo ha hecho en el excelente pódcast 'La cullerada' de Time Out, conducido por Andreu Juanola y Alba Miró, una propuesta muy recomendable para los que nos gusta comer y las conversaciones alrededor de la gastronomía de manera desenfadada. Marc ha sido el último invitado y le preguntan qué es lo que ha desayunado hoy. Y él lo tiene claro. Es lo que tiene desayunar cada día lo mismo, hacer una rutina alimentaria cada día: "Lo mismo de siempre.... ¡No! ¡Hoy he cambiado! ¡Hostia!", se da cuenta él.
¿Un café y ya?, quieren saber en el estudio. Y atención a la respuesta de Ribas: "No. Hoy, he hecho el café, la tortilla de cada mañana...". "¿Tortilla a la francesa, eh?", quiere saber Andreu. "...Pero muy grande, ¿eh?", especifica Marc. ¿Qué quiere decir 'muy grande'? ¿De qué estamos hablando? Supongo que todos os imaginaréis una tortilla de dos, ponle tres, huevos... Os quedáis cortos. Muy cortos. Sí, Marc es un tipo grande, fortísimo, y con dos huevos no tiene ni para empezar, pero de ahí a meterse entre pecho y espalda una tortilla "con diez huevos"... Él quiere seguir explicando su menú, pero no le dejan: "Marc, para, para, para... No podemos dejar pasar así, de puntillas en este comentario. ¿Es una tortilla de diez huevos?", dicen en el estudio, alucinando. Y él: "Bueno... de diez claras y dos yemas. Fácil. Como la tortilla, la avena y la frutita, pero hoy no me daba tiempo de la avena y la frutita porque tenía un día de mierda y digo '¿sabes qué haré hoy? Pan con tomate'". ¿Cuántos años hace que come esta tortilla de dimensiones colosales, para desayunar? "Treinta años. Treinta y algo. Bueno, la misma no, ¿eh?":
Claro que sí. Esto es un desayuno y lo demás son tonterías. O como diría Jose Mota: si hay que ir, se va. Ir pa' na, es tontería. Pues igual. Si hay que desayunar, se desayuna. Desayunar cuatro cereales mal contados y una tortillita escasa no es desayunar. Pero, de ahí a zamparse una tortilla de diez huevos...! Y cada día...! Y cada día desde hace treinta años...! Sensacional. Por cierto, si les gustan las cifras, ahora les doy una que te deja perplejo. Teniendo en cuenta que el bueno de Marc asegura que cada día desayuna una tortilla de diez huevos, ¿saben cuántos huevos se ha comido Marc, solo para desayunar, en los últimos treinta años (y ya no contamos los huevos fritos con patatas de algunas comidas, o alguna otra tortilla para cenar)...? La escandalosa cifra de 109.500 huevos... Marc, a tus pies. Maravilloso.
