Marc Giró está viviendo uno de sus mejores momentos a nivel profesional. El presentador catalán se encuentra en la cresta de la ola y compagina el Vostè primer de RAC1 con el Cara al show de La Sexta, además de algunos actos donde le piden que sea el presentador. Después de una época en TVE con el Late xou, Marc ha dado el salto a la televisión privada estatal. Un salto que ha dado acompañado de su marido, de su pareja, el hombre de su vida, Santi Villas. Juntos desde hace más de 25 años, desde que se encendió la llama entre ambos en Les 1000 i una de Jordi González, donde se conocieron. Y desde entonces, una vida en común de la que ha hablado en una entrevista para la revista Lecturas.
Entró a trabajar en la tele sin apenas ni proponérselo, en el mencionado programa de Jordi González, a finales de la década de los 90 ("Fue por casualidad. Me contrató Jordi González. Yo creo que le parecí guapo o simpático, o todo a la vez. Yo no tenía ni idea de nada de televisión"), y a partir de ahí, solo ha hecho que ir hacia arriba, haciendo de todo, haciendo, incluso, trabajos surrealistas en el mundo de la televisión, como por ejemplo, "la cosa más difícil que he hecho en la vida: decir cómo vestían los 'Supervivientes'. Yo era el experto en estilismo de supervivencia. Tronchante". Revistas, programas de tele, de radio... ha ido tocando todos los palos. En cambio, donde no ha ido cambiando en absoluto, donde se ha quedado siempre con la misma persona, es en las cuestiones de pareja. Sentimentalmente (y sexualmente) hablando, ha estado con un solo hombre desde hace un montón de años, su marido Santi Villas.
Juntos toda la vida, y ahora, además, uno trabajando a las órdenes del otro, ya que Villas es el director de Cara al show. ¿Cómo se come esto? "Está muy bien. Él fue el que tuvo esta idea del programa y fue él quien consideró que yo tenía que ser el muñeco presentador. Así que estoy en buenas manos porque confío plenamente en él, que es una cosa que no me pasa en otros ámbitos de nuestra vida. O sea, a nivel laboral confío mucho en él. En otros ámbitos menos", dice, riendo. ¿Cuál es el secreto para llevar más de 25 años como pareja, en un mundo, el de la tele, donde los cambios de pareja van que vuelan? "Es que yo con mi marido estoy bien. No me imagino la vida sin él. Sé que es algo gregario pero si estoy bien, ¿yo qué quieres que le haga?". Y hablando sobre si alguna vez ha habido tentaciones de cuernos, se muestra clarísimo y responde como solo él puede responder a una pregunta así: "Ya me gustaría a mí ser infiel, pero no tengo talento para eso. No se crea que no lo he intentado".
¿Algún tipo de reglas o normas no escritas en casa? ¿Algún tema tabú cuando entran por la puerta después de salir de plató? "No, no. En casa se habla de trabajo constantemente, porque mi marido es un obseso de la televisión. Incluso le diré que nuestra relación creo que funciona porque trabajamos juntos". ¿Los veremos este verano, como habitualmente, por su querida Formentera? "Tenemos dos cuerpos esculturales, de personas de más de 50 años, o sea que prepárense. Aunque es cierto que este año aún no sabemos si repetiremos. No me gusta nada viajar. Tengo que hacer obras en casa, quizás aprovecho para eso". Marc y Santi, pues, que probablemente pasen las vacaciones en casa. Qué mejor que estar los dos en su nidito de amor.
