Jose Mari Bakero es uno de los mitos del barcelonismo. Los culés hoy estamos felices porque estamos a punto de ganar una nueva Liga, si el Madrid empata o pierde esta tarde en Cornellà en el campo del Espanyol, y además, porque el Barça Femenino, si gana al Bayern en el Camp Nou, disputará una nueva final de la Champions. Pero hubo un día que no podremos olvidar nunca: el 6 de noviembre de 1991. Aquel día estábamos eliminados de la Champions, pero un cabezazo milagroso al final del partido en Kaiserslautern hizo que el equipo blaugrana continuara adelante en la competición, y después, ganara su primera Copa de Europa. El autor de aquel gol mítico, no hace falta decirlo, fue un jugador menudo, pero que saltaba más alto que nadie: Jose Maria Bakero. La narración inolvidable del gran Joaquim M. Puyal todavía nos pone la piel de gallina:
El excapitán del Barça ya tiene 63 años, pero ahora ha pasado por los micrófonos de Catalunya Ràdio, para El Suplement de Roger Escapa los fines de semana, para mirar hacia atrás y ser consciente de todo lo que ha hecho y del amor que le tenemos los culés. Un jugador que lo daba todo sobre el césped, que vistió la camiseta azulgrana durante 9 temporadas, formando parte de aquel inolvidable Dream team de Johan Cruyff, consiguiendo 16 títulos con el Barça, como aquella esperada primera Champions. Un Bakero todo pundonor, todo carácter, que aprendió a competir en casa cuando era pequeño, con sus 10 hermanos, aunque siempre ha pregonado que las derrotas sirven mucho más que las victorias:
Perder es un aprendizaje muy estimulante, dice el exjugador del Barça. Igual de estimulante que aprender una nueva lengua, que aprender la lengua de allí donde vas y allí donde te acogen. Un Bakero que ha hablado de cómo quiso aprender a hablar en catalán y cómo lo hizo: "En el coche. Siempre ponía Catalunya Ràdio y escuchaba y repetía: 'Hoy hará buen tiempo', 'El Barça ayer ganó, pero jugó mal', y repetía, y repetía, y repetía". A los periodistas de aquella época les decía que le preguntasen en catalán, que él les respondería en castellano, hasta que fue capaz de expresarse en nuestra lengua. ¿Por qué lo hizo? "Hablo vasco, Catalunya... entiendo perfectamente el sentimiento de país o nacionalidad. Y entiendo perfectamente que realmente era parte de mi integración".
Una voluntad y una demostración de integración, que emociona. Como el caso de la jugadora portuguesa del Barça Kika Nazareth, que acaba de decir al diario Ara que “Yo tengo que aprender catalán sí o sí. O sea: me da igual si la gente habla conmigo en castellano. Yo quiero aprender catalán. Quiero que me hablen siempre en catalán”. Bakero y Kika, claro y catalán. Maravillosos.
