A Joel Joan le persigue una leyenda negra de actor atormentado, perfeccionista, outsider, ultra exigente en el trabajo hasta hacerse insoportable. Y a la vez la otra cara de la moneda: de hombre de éxito, que todo lo que hace triunfa, que el público lo adora, paga la entrada de cine o de teatro para verlo a él actuar. Envidiado por llenar plateas, acusado con desprecio de hacer teatro "comercial", como si todo el que hace teatro no quisiera llenar la sala. Y encima es guapo, alto, con una mata de pelo negro inverosímil a los 55 años. Y padre de familia numerosa, emparejado con la fabulosa Anna Sahun y padre de tres hijas. No ha protagonizado ni un solo escándalo en toda su larga carrera. Pero a menudo se hace preguntas y esto molesta.
Joel Joan se pregunta por qué TV3 no lo quiere cuando sus tres series son de las más vistas de la casa (Plats bruts, Porca misèria y El crac) y se pregunta por qué los Gaudí que él fundó ni lo consideran si hace la peli más taquillera (Escape room) y se pregunta por qué su gremio no le da papeles si es empíricamente un actor que llena teatros. Y como hace las preguntas en voz alta, molesta. El público en cambio lo aplaude, cuando habla claro y cuando se atreve con todos los personajes en el monólogo Vània. Si llena el Romea todavía le dirán que Txékhov es "teatro comercial". Tto plegado le ha costado ir a casa del psiquiatra, una buena nmedida cuando alguien tiene mal. Si es mal de muela al dentista, si es mal en el alma, al psiquiatra. Y ha revelado en una entrevista al Ara que padece cierta crisis de los 50 y qué una frase le dice su psiquiatra para salir de ella.
Joel Joan: "Tienes que haber luchado con tu vida para estar en paz cuando llegas al final. Probablemente la paz no la encontraré nunca. Ya me gustaría, algún día, pero estoy en plena lucha con mi vida, lucha en positivo, en el sentido de que no lo tengo fácil. Me pensaba que cuanto más mayor me hiciera y más asentada estuviera mi carrera, las cosas vendrían de una forma más fluida. Pero veo que nos pasa a mucha gente de nuestra edad, llegamos a los 50 trabajando más que nunca y cobrando menos de lo que cobrábamos, y todo me está costando mucho más de lo que preveía". ¿Qué frase le dice su psiquiatra para salir del bucle? "Mi psiquiatra me dice que los éxitos me deberían dar tranquilidad. y tiene razón. Yo estoy aprendiendo a vivir, de alguna manera. De trabajar he sabido siempre porque soy un tarado, pero aprender a vivir es una cosa muy diferente, aprender a disfrutar de los pequeños momentos, de los amigos, de estar relajado, de no pedir nada más de lo que ya tienes. Lo que pasa es que todavía tengo muchas facturas por pagar, entonces me tengo que inventar cosas, tengo que hacer cosas como esta del Vània porque no me puedo permitir estar parado. Y eso me lleva a ser una persona que no para".
Lo que toda la vida se ha llamado un culo inquieto y que ahora se denomina tener TDAH. Santi Millán, de su quinta (57 años) padece esta enfermedad neurológica, un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) caracterizado por padecer de hiperactividad e impulsividad. Joel Joan, un culo inquieto, 55 años y se trata con un especialista. Deja siempre al público de pie.
