En esta ocasión, es muy válida aquella máxima que dice que una imagen vale más que mil palabras. Esta:

La imagen de la euforia, de un Laporta desatado, disfrutón, exultante, al saberse ganador de las elecciones al Barça del pasado domingo. Qué digo, ganador... Al saber que arrasó a su oponente, Víctor Font. Victoria incontestable de Laporta, que volverá a ser presidente cinco años más, y que regaló algunas imágenes a los culés que ya forman parte de la historia. Así se celebra una victoria, desacomplejadamente, y lo demás son tonterías. Cánticos, bailes con los puños moviéndose rítmicamente y los ojos cerrados, y gritos de "¡macarrones, macarrones, macarrooooones!". Sublime:

"¡Y ahora, esta noche, al Luz de gas! ¡Que no falte nadie!". Un grito de guerra, una certeza, la de emplazar a todos sus partidarios hacia la mítica sala de fiestas barcelonesa, donde Laporta ha regalado en el pasado algunas imágenes históricas, rociándose con cava. Y el domingo por la noche, con un buen puro nada más llegar, mientras sonaba el himno del Barça. 

Un Laporta que tenía apalabrada una entrevista como nuevo y flamante presidente azulgrana, con Jordi Basté en El món a RAC1 este lunes, pero que ya avisó con tiempo que mejor pasarla al martes. Y tanto que sí. Las victorias se tienen que celebrar comme il faut, a lo grande. Y Laporta, ayer, no estaría para demasiadas entrevistas. Y es que se levantó justamente a la hora que se acababa el programa de Basté, tal como le ha confirmado esta mañana de martes al periodista en RAC1. Una conversación donde sorprendentemente, se le ha oído una voz mucho más entera de lo que nos podríamos imaginar, y donde Laporta ha enamorado, como en él es costumbre, con su franqueza. Le pregunta Basté cómo fue la noche, si fueron algunos jugadores del primer equipo y qué canciones bailó: "Llegué a las 3. Muy contento. Mucha gente ya llevaba mucha tralla. Había algunos de aquí también (de RAC1), ¿eh? Sospechosos del Luz de Gas. Había ambiente. Bailé el himno del Barça, el 'Viva la vida' de aquellos años con Pep, momentos de gloria, que me gustó mucho. Me trae muchas imágenes a la memoria. Muchas canciones de los 80 que te suenan de cuando eres joven, un revival con otro ritmo, como 'Bohemian Rapsody'. El reggaetton bueno también me gusta".

Eso sí, no le pusieron una canción que le vuelve loco, "estuve a punto de ir a pedirla incluso al disc jockey, para que la pusiera, pero no tuve la oportunidad, porque cada vez que íbamos a la pista era un festival, una locura... 'Everybody's talkin', de Harry Nilsson. Me gusta mucho". "Uy, pero esta... esta no se puede bailar", le deja caer Basté. La respuesta de Jan, de genio: "Sí que se puede bailar. Todo se puede bailar. Con sentimiento, todo se puede bailar". Maravilloso. 

Un Laporta que se recogió a las 5 de la madrugada y se levantaba "tarde, muy tarde, al mediodía, hacia las 12. Lo vi dentro de la normalidad. Lo primero que hice al levantarme fue llamar a mi madre y después saqué a pasear a la perra. Comí en casa". Sensacional. Como dice Nilsson en la canción que vuelve loco al presidente, "Everybody's talking at me. I can't hear a word they're saying. Only the echoes of my mind"... Seguro que después de tanta fiesta, ayer lunes, al levantarse, Laporta además de oír los ecos de su mente, también resonaron en su cabeza todas las canciones, cánticos y momentos felices que bailó desatado en su querida Luz de Gas.