Cuando el bueno de Jair Domínguez va de invitado a algún sitio, te lo tienes que escuchar, porque no deja nunca indiferente. Esta vez lo hemos disfrutado en el pódcast Al Pou, en Girona, donde ha soltado algunas perlas como que a veces le gustaría que la Tierra fuera plana, haciendo caso a los terraplanistas, para "poder caminar muy lejos y salir de España de una puñetera vez".
O a raíz de esta cuestión, mirando atrás, hacia aquellos breves momentos de independencia de Catalunya, qué se estropeó, qué provocó que la cosa no fuera bien:
Otro de los momentos sensacionales ha sido cuando habló de un invitado muy especial cuando él colaboraba en algún programa de Andreu Buenafuente: John McEnroe. El tenista norteamericano, ex número 1 del mundo, ganador de siete Grand Slams, el hombre de los rizos y la cinta en la cabeza, icono de la década de los 80, que más allá de su talento con una raqueta, ha pasado a la historia como uno de los deportistas más malhumorados, malhablados y que se las tenía a menudo con los rivales o los jueces de silla o de pista, destrozando raquetas enfadado cuando alguna bola se la cantaban out y él consideraba que había entrado. Un espectáculo, un ídolo. Sus duelos con Björn Borg, Jimmy Connors o Ivan Lendl ya son historia de este deporte. Igual que sus enfados épicos, a gritos, incluso, sobre la mítica hierba de Wimbledon, pasándose las buenas maneras y la diplomacia británica por el forro.
Pues con este tipo se topó Jair en el programa de Buenafuente. Y como alguien tenía que ir a hablar con los entrevistados, y él sabía un poco de inglés, le tocó a él. "Nos soltó una somanta de gritos, que qué nos habíamos pensado de hacer esperar a alguien como él. Dijo que no saldría en el programa, que nos dieran por el culo y no sé qué". Se puso tan de mala leche que Jair le dijo: "¡Eh, eh! ¡Frena un poco!". Y eso hizo que se enojara aún más. "Se enfadó mucho, nos gritó mucho y yo me asusté. Fui a decirle a Andreu que este tío no hará el gag que queremos". Pero después fue perfecto, "porque como buen americano, como buena estrella, cuando se encendieron las luces de plató lo hizo perfecto... Y después se marchó, nos llamó de 'hijos de puta' para arriba y no lo volvimos a ver nunca más".
John McEnroe y Jair Domínguez, dos cracks. Sería maravilloso que el tenista norteamericano volviera a ir a un programa donde estuviera el bueno de Jair y recordaran ese momento.
