La Casa Real española hace un efecto imán de pijos, monárquicos y arribistas madrileños para seguir a los Borbones de vacaciones allá donde van. En invierno muchos ministros del PP se compraban casa en el Valle de Arán para esquiar cerca del rey Juan Carlos y en verano hacían lo mismo con la isla de Mallorca. Cuando Pedro J. Ramírez era el todopoderoso director del diario El Mundo se hacía el influyente veraneante en una mansión paradisíaca en la isla, que en realidad era de su mujer Ágatha Ruiz de la Prada, de familia catalana mucho más rica que él. La diseñadora de pequeña vivía en Pedralbes en casa de los abuelos. La mansión mallorquina se hizo famosa el año 2005 cuando un diputado de ERC, Joan Puig, invadió la piscina en protesta por encontrarse en un espacio de dominio público. La ley de Costas impedía construir aquella piscina a ras de mar. Una piscina impresionante en el municipio de Son Servera sobre un acantilado valorada con 17,5 millones de euros:

La casa de Ágata con la piscina a ras de mar cuando vivían allí
Joan Puig con la identificación en la boca, Pedro J. Ramírez mirándolo en la piscina, Archivo

Ahora 20 años después, Pedro J. ya no tiene la casa porque se divorció de la diseñadora y propietaria de la mansión y la justicia da la razón a los ecologistas que reclamaban que aquel espacio volviera a ser de dominio público marítimo-terrestre, que volviera a ser de acceso libre a los ciudadanos. Y la piscina está inservible, vacía, en ruinas. Ágatha Ruíz de la Prada la ha enseñado a un reality de Netflix, Negocio familiar: viviendas de lujo. Allí ha hecho unas declaraciones culpando de la degradación de la piscina no a su familia que la compró sabiendo que era ilegal sino a los independentistas. Como si cerrar el paso a todos los mallorquines solo interesara a los indepes. Ridícula. La piscina da asco, llena de suciedad, ramas, pinocha, un kayak y mierda:

Ágatha pasea por la piscina llena de mierda, Netflix
Ágatha Ruiz de la Prada con Ustrell, TV3
Jardín de la mansión y la piscina abandonada, Netflix
La piscina vacía y sucia, Netflix
La piscina llena de mierda, un kayak, ramas y basura, Netflix

La piscina ha pasado de las aguas cristalinas de un paraíso pijo a ser un basurero sin agua, abandonada y sucia, Ágatha explica a Netflix: "Ha sido la mejor casa del mundo, y tenía una gran piscina. Era maravillosa, ahora es una pesadilla. Era una piscina preciosa, y era perfectamente legal porque se construyó antes de la Ley de Costas. Tenía todos los permisos, pero hubo problemas legales. Los independentistas iniciaron muchos procesos y dieron tantos problemas que ahora es un lugar para compostar y ya. Al final, destruiremos la piscina. Estarán contentos”. Los que quieran ver la entrevista y la piscina lo tienen en el capítulo 9 de la temporada 6 del reality Negocio familiar. Es en TV de pago, como la piscina, que era privada, en un lugar paradisíaco robado a los mallorquines basándose en leyes franquistas. La casa sin piscina ya no vale 17,5 millones.