No sabemos los catalanes la suerte que tenemos de empezar así la semana. No sabemos los catalanes la suerte que tenemos de ver cada noche de lunes El Foraster, en TV3, para emocionarnos y reír con la buena gente que conoce Quim Masferrer cuando anda arriba y abajo de nuestro precioso país... O mejor dicho, sí que lo sabemos. Lo sabemos porque una vez más, el programa ha sido líder incontestable en la tele, con un brutal 24,9 % de share y 441.000 espectadores de media. Una barbaridad para los tiempos que corren hoy en día. Cuarto capítulo de la décima temporada, con El Foraster yendo hasta Brunyola, en la comarca de La Selva, un municipio donde hace mucho viento...
A pesar de la ventada, Quim nos lo hizo pasar pipa con los vecinos que conoció allí. A pesar de que él sufrió de lo lindo cuando afrontó el reto de acabar colgado del campanario, como si fuera el ángel de la anunciación, alzando los brazos como si estuviera encima del belén...
Un programa que fue de los más divertidos de los últimos tiempos, donde Quim nos hizo partirnos de risa, pero donde también nos hizo saltar la lagrimita cuando llamó a la puerta de dos hermanos, Silvia y Josep. Nada más verle, ella se lleva las manos a la cabeza, "ay cuando lo sepa mi hermano... Mira" dice mostrando las manos temblorosas de la emoción, "estoy tan contenta por mi hermano... Es que eres una parte muy importante de su vida. Mi hermano tiene discapacidad intelectual y tú le alegras mucho la vida". Silvia le confesó a Quim que "nos juntamos todos los lunes por la noche a verte, y es una sesión familiar brutal. Piensa que para mi hermano eres su amigo. Te conoce mucho y claro, tú no le conoces de nada. Lloraría de la emoción". Como hicimos todos en casa viendo el sentido abrazo de Josep y Quim:
Los hermanos lo invitan a cenar juntos y ver su propio programa, y Quim acepta encantado de la vida. Y dicho y hecho, aquella noche, el día que fueron a grabar a Brunyola, hacían El Foraster, y el mismo foraster, cenando embutido y huevos con un Josep que era el más feliz del mundo de tenerlo allí a su lado. Un invitado privilegiado, uno de los momentos más emotivos que se recuerdan en toda la historia del programa:
Josep y Quim, diciendo al unísono, al acabar, aquello de ¡Sois muuuuy buena gente!". Al verse, Josep se señalaba, emocionado, viéndose en la tele. Y Quim confesaba "un secreto: a mí no me gusta mucho verme por la tele. Pues debéis saber que aquel 'El Foraster' me encantó... ¿Y sabéis por qué? Porque lo vi... con vosotros". Quim, agradecido, dijo: "Cuando vine a tu casa me diste un abrazo... Como se saludan los amigos. Y hoy que has sido tú el que ha venido, ahora el abrazo te lo daré yo", dice antes de bajar a la platea y fundirse en un sentido abrazo...
Quim y Josep, dos amigos de toda la vida. Maravillosos.
