Cuando el líder del PP, Alberto Núñez-Feijóo, comparece en público, hay que preparar provisiones de palomitas, porque seguro, seguro, será un esperpento digno de ver. Tanto da dónde esté: en el Congreso de los Diputados, en una entrevista por televisión, en una comisión de investigación o en un acto promocional. El gallego nunca defrauda y siempre está dispuesto a elevar la palabra 'grotesco' a nuevas cimas de vergüenza ajena. Uno de los momentos más memorables de los últimos meses fue aquella comparecencia surrealista en el hemiciclo, donde quiso hacerse el gracioso con Pedro Sánchez y dijo una frase incomprensible desde su escaño: "se va a rodar algún día una serie de televisión sobre sus años de presidente y se titulará Anotop... perdón". La guinda la puso el presidente del gobierno, con un humillante: "Entre sus virtudes no está ser un buen parlamentario. De todas formas, no por la forma en la que dice las cosas, es por lo que dice, no propone nada".
Feijóo, siguiendo las huellas de Rajoy (insuperable aquello de "Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”), ha vuelto a hacer una comparecencia grosera, lamentable y ridícula. Un Feijóo que quizás todavía estaba con las orejas temblando después de salir escaldado el lunes en la comisión por la DANA, cuando Gabriel Rufián le fue dedicando bofetadas a mano abierta, dejándolo en ridículo:
Sea como sea, el líder de la oposición ha estado este miércoles en una empresa cárnica de Aragón. Una empresa de Binéfar, en la provincia de Huesca, que tiene más de 60 años. Una empresa que tiene un nombre: 'Fribin'. FRIBIN. No: Brifín... Pero pedirle a Feijóo que diga bien un nombre es pedirle peras al olmo. Un Feijóo que no contento con equivocarse una vez diciendo mal el nombre de la empresa que iba a visitar, CON EL NOMBRE BIEN GRANDE A SUS ESPALDAS, dijo mal el nombre hasta... 8 veces. Una falta de respeto, un nuevo motivo de vergüenza ajena. Quien lo ha definido de la mejor manera ha sido el gran Josep M. Mainat, que solo ha necesitado dos palabras, como él dice, haciendo como Jesulín de Ubrique: "Im-Presionante":
Como dice el nombre que tiene debajo, "Aragón imparable"... Como imparable es el esperpento de Feijóo. No se puede añadir nada más. Quizás que alguien le haga un briefing a Feijóo para que le quede claro que no se dice Brifín, sino Fribin.
