Su amigui Loquillo ya lo decía hace tiempo: "Yo, para ser feliz, quiero un camión". Albert Rivera, sin embargo, seguro que añadiría: Yo, para ser feliz, quiero un camión, un 155 en Catalunya y unos cuantos votos o me voy al garete. El líder naranja sabe por las encuestas que el porrazo que le espera el 10-N puede ser antológico. Por eso ha empezar a hacer bandera de su populismo. Hablando de jamones y mortadelas y haciendo una risa de 'Joker' en un vídeo lamentable, yendo a El Hormiguero y reconociendo que en el pasado le daba a los cigarrillos de la risa o subiendo a un camión para quejarse de las carreteras cortadas por los indepes.

rivera camioner2

@Albert_Rivera

A las puertas de la campaña electoral que empezará la noche de Halloween, Rivera se ha reencarnado en aquel camión que en la película El diablo sobre ruedas atormentaba y perseguía sin desfallecer al conductor de un coche durante kilómetros y kilómetros. Sólo que aquí, el perseguido es el independentismo. "Ayer estuve escuchando a transportistas en Alfajarín. Estos currantes que cada día trabajan duro para sacar adelante a sus familias. Estos días están sufriendo la violencia de los comandos separatistas, que les cortan las carreteras y les hacen la vida imposible. No hay derecho", escribe en su Instagram. O en Twitter, donde ha colgado este vídeo:

Este intento torpe de hacerse el colega de los camioneros no se lo ha tragado la red, que hace tiempo que le ve el plumero y a la que ya no sorprenden las medidas populistas del candidato de Cs:

Si Rivera quiere hacer el paripé con todas las profesiones que hay, ya va tarde.

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