Seguro que en estos momentos, muchos de vosotros estáis leyendo estas líneas mientras disfrutáis de las vacaciones, posiblemente, en algún lugar bien alejado de nuestra casa. Estos días son días de hacer maletas, de coger aviones y de ir (los que pueden) a la otra punta del planeta, a descubrir algunos lugares que hacía tiempo que teníamos ganas de visitar. Pero cuidado porque a menudo, cuando estamos de vacaciones, tenemos impulsos y tentaciones que no tenemos cuando estamos en casa... Tentaciones que tienen que ver con... robar, coger algo que no es nuestro, llevarnos algún souvenir de manera soterrada, pensando que no lo echarán de menos. El clásico entre los clásicos es coger cosas de los muebles bar de las habitaciones de hotel y hacerse el longuis. Pero no solo. Y quien ahora ha confesado ha sido el gran Santi Millán.
Nuevo capítulo de La Ruina al canto, nueva oportunidad de partirnos de risa con las confesiones, los muertos en el armario que todos tenemos, los momentos de vergüenza vividos por los invitados, en el extraordinario pódcast de Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes. El presentador y actor catalán ha charlado con este par y ha revelado cuál es su último momento tierra, trágame. Como él dice, "tengo mierda de la buena, pavo, traigo buen material. Tengo varias, pero he escogido esta por ser más exótica". Titular: "Detención por robo en Japón". Iba en familia y con amigos, no hace mucho, el año pasado o el anterior. Y lo peor, el ridículo no fue por el acto en sí mismo de robar, sino "por la mierda que había robado". Situémonos. Vacaciones familiares de Navidad en Japón.
Fueron a Kioto, a uno de los templos más famosos, "aquel con arcos rojos que todos los influencers se hacen fotos allí". Habla del famoso templo de los arcos rojos Fushimi Inari-taisha, un gran santuario sintoísta conocido por sus más de 10.000 puertas torii de color rojo, dedicado al dios del arroz, los negocios y la prosperidad. Taltavull apunta que "se ve que en las columnas esas, que hay como letras japonesas, en realidad son las marcas que patrocinan el templo, y a lo mejor allí pone McDonald's, Coca-Cola, que tú piensas que son proverbios de sabiduría y en realidad es taller mecánico nosequé"... Y por ahí va la cosa.
Imaginémonos a Santi allí, esperando al resto de la comitiva, "ocioso... entonces, ¿qué hago?". Lo que hace mucha gente: "Robar, efectivamente. La mente se va a lo malo, a delinquir. Vi un cartel de madera ajado, con tipografía japonesa, que me pareció interesante, un recuerdo de Japón". Cogió el Google Translate y efectivamente, era una publicidad de un establecimiento. "Cogí el alambre, lo quité y sustraje la madera. Me la metí en la mochila y seguí esperando en el mismo sitio, que dices: 'Como ladrón... muy avispado no eres'. Pero yo pensé: 'Nadie sospechará de mí, estando yo aquí'". Como dice Fuentes: "Siempre se dice que los criminales vuelven a la escena del crimen..., pero no que se queden".
¿Cómo acabó la cosa? "Se ve que dos personas locales vieron el momento de la sustracción y les dio por chotarse a la policía. Estaba allí esperando y de repente empezaron a llegar efectivos de la policía, pero no uno ni dos, sino una escuadra de seis tíos uniformados, pero eso sí, muy educados. No les entendía, yo me hacía el sueco, en este caso, el catalán". Pero finalmente le hicieron sacar de la mochila y explicar de dónde lo había sacado exactamente, y se lo llevaron detenido, con toda la familia caminando detrás, hasta que lo llevaron a una comisaría. Lo mejor es la prueba gráfica, las fotos del momento, que él mismo aporta. Santi, que no entendía a dónde querían llegar los policías, y él, ¿cómo se justificó?: "Perdón, ha sido un acto involuntario, es que soy muy fan de la tipografía japonesa, en España soy artista, no le di la importancia que parece que tiene el asunto'... Me pusieron de pie contra la pared", nuevamente para hacer más fotos, de perfil y de todos lados, "también de espaldas"...
Lo apuntaron todo, y toda la comitiva volvió "al lugar del crimen, y volvimos a hacer una sesión de fotos con el cartel, ya parecía cachondeo, y empecé a posar. Tú entras en la página web del colmado y estoy allí como influencer". ¿Qué le dijeron para acabar? "Espero que abandone Kioto ahora mismo. ¿Se van a ir de la ciudad, verdad?'... Por suerte no me expulsaron del país, fue un detalle por su parte", dice socarrón.
Insuperable. Como dicen en La Ruina, "ya se podría haber traído un peluche de pokemon como todo el mundo que va a Japón". Santi Millán, gracias por esta ruina maravillosa. En japonés, "Santi Millán, kono subarashī dai sanji o arigatō". O, ya que le gusta la tipografía japonesa, サンティ・ミリャン、この素晴らしい大惨事をありがとう. Escuchen toda la ruina porque es sensacional:
