Mònica Pérez lleva toda la vida haciéndonos reír. La excepcional actriz catalana es una cara habitual encima de los escenarios o delante de cámaras, casi siempre haciendo comedia, con una vis cómica que provoca carcajadas. Ligada a sus inicios a la compañía La Cubana, la hemos visto a menudo en proyectos de la factoría de El Terrat, como La cosa nostra, Homo zapping, Una altra cosa o Buenafuente. También la hemos disfrutado en La que se avecina, haciendo de la infanta Cristina en la obra La familia irreal, en la obra de teatro Escape room, al lado de Joel Joan, o en programas como Crackòvia o Polònia.
Allí coincidió con quien fue durante un tiempo su pareja sentimental, Jordi Ríos (el imitador, por ejemplo, de Carles Puyol, Johan Cruyff o Sergio Ramos), y ahora que ya no están juntos, continúan teniendo un buen rollo y una sintonía que ya les gustaría a muchas exparejas. Mònica y Jordi, por separado, son divertidísimos, pero cuando se juntan, aún más. Y ahora hemos podido volver a comprobarlo gracias al pódcast La ronda perversa de David Balaguer, donde juntos, nos han vuelto a hacer troncharnos de risa:
Allí, Mónica ha regalado una experiencia peculiar sobre uno de los ligues que ha tenido.
"Escúchame, estoy soltera, pues me voy a liar con un pavo que no conozca de nada", comienza recordando Pérez. Y dicho y hecho. Un día que fue al teatro, de público, "conocí a un tío y digo: 'Pues, pa' casa'".
Y, sí, sí, hacia su casa que se lo llevó. Hicieron lo que hicieron, "por suerte, no se quedó a dormir, pero se fue y en mi nevera tenía una pizarra de estas magnéticas, que escribes con el rotulador, y veo que había apuntado el teléfono". Ella se lo apunta y al intentar borrarlo de la pizarra, se da cuenta de que "el subnormal lo había apuntado con un rotulador normal, ¡hostia puta! Además, no un telefonito así pequeño, no no, toda la pizarra". ¿Qué hizo ella? Enviarle un whatsapp donde le decía: "Venga chico, que esto será imborrable". Y él le respondió, llamándola: "Ay... me sabe muy mal que te lo hayas tomado así, para mí ha sido una noche y ya está, es que yo tengo novia...". Y Mónica le cortó y le dijo: "¡Nooooo! ¡Imborrable el teléfono, que me lo has apuntado con un rotulador!".
No sabemos si aquel desconocido todavía tiene pareja o no, pero seguro que después de aquel día, recibió una gran dosis de humildad, él que se pensaba que había sido una noche para recordar, y lo único que quería ella era borrar su teléfono. Mónica, maravillosa.
