Hay dos actrices maravillosas en este país que son Anna Castillo y Macarena García. Lo son por separado, así que imaginen qué pasa cuando comparten proyecto. Lo hicieron hace años en La Llamada y ahora repiten juntas delante de cámaras en una serie de comedia que se estrena este jueves en Movistar+: Se tiene que morir mucha gente.
Ganas de ver Se tiene que morir mucha gente. Pero la que se quería morir, figuradamente hablando, fue Anna Castillo después de una primera cita con un chico. Fue hace años, y lo ha compartido ahora en la magnífica La ruina de Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes, un pódcast donde los invitados confiesan sus momentos más vergonzosos, momentos de esos de tierra, trágame. No ha ido sola. La ha acompañado justamente su amiga Macarena. Y cuando ha revelado qué le pasó, ha provocado la risa del personal.
Explica la actriz catalana que ella no es muy asidua en esto de primeras citas, con el entendido de citas que empiezan y acaban una noche. Normalmente, dice, cuando ella ha tenido una primera cita, después ha desembocado en una relación de pareja. No fue el caso que ha explicado. Una cita hace tiempo, en época de Facebook, cuando conoció a un chico "muy guapo", en Madrid. Estaban dando una vuelta y de repente el chico le dice "vivo por aquí... ¿Subimos a tomarnos una cerveza?... Pensé: 'Claramente, quiere follar'. Venga, vale, subimos". Una vez en el piso del chico, ya la sorprendió ver una especie de terrario lleno de reptiles, con el chico diciéndole que le gustaba mucho la herpetología... Anna y él se van al sofá, "estábamos en plan coqueto", y de repente, él le dice si le puede mostrar una cosa en la tele...
Anna, sorprendida, aceptó. ¿Y qué puso él?... Un documental de dinosaurios, al tiempo que se liaba un porro gigante y le daba caladas a ella, cosa que nunca le ha gustado demasiado. "Una hora de documental... Se lió un porro, me dio ciertas caladas y fue la hora más soporífera de mi vida". No acaba aquí la cosa. "El porro me subió. Estaba fumada, recuerdo la boca seca, pensando: '¿Qué hago aquí? ¿Cómo salgo de aquí? ¿Qué va a pasar ahora? Me va a meter en el terrario...'". Anna, aprovechando que el chico se va al baño, coge el móvil y escribe a una amiga suya: "Me quiero ir. Es un pedazo de friki"... Pero no le había enviado a la amiga el mensaje, sino a él, sin querer. "No había la opción de borrar, no se podía eliminar para todos...".
"No sé cómo salí de eso, si me dio la risa o qué, pero el tío me besó igualmente. Pero por supuesto que me fui".
Ya lo saben, si alguna vez van a casa de algún chico en Madrid, muy guapo, con reptiles y tendencia a fumar porros..., vigilen a quién le envían un mensaje. Anna Castillo, maravillosa.
