Ni el rey Felipe VI, ni la reina Letizia, ni su mujer, la reina emérita Sofía, ni su nieta preferida, Victoria Federica de Marichalar. El rey Juan Carlos se retiró el domingo, día 2 de junio, de la vida pública y lo hizo con una gran fiesta a la que no asistieron la mayoría de los miembros de su propia familia. Al monarca le montaron una comida y una tarde de toros, pero se encontró casi solo: la casa real española le dio la espalda.

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Felipe y Letizia no se presentaron a la comida en honor de Juan Carlos, que se hizo en 'los Jardines de Oñate', la finca que el empresario Pedro Trapote, amigo del emérito, tiene en Aranjuez. Tampoco fue su mujer, la reina Sofía; que evitó también poner un pie en la plaza de toros de la ciudad, donde por la tarde se hacía una corrida para homenajear a la condesa María de las Mercedes, madre de Juan Carlos. Pero es que incluso Victoria Federica, gran defensora de la tauromaquia, faltó a la fiesta de despedida de su abuelo. Sólo la infanta Elena y su hijo Froilán apoyaron al rey emérito, en una celebración donde tampoco se vio a la infanta Cristina.

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La infanta Pilar, hermana de Juan Carlos, es de las pocas Borbón que también acompañó al monarca el día de su despedida. Tres, en total. Ahora que ya está retirado, el rey emérito tendrá tiempo de sobra para pensar por qué su familia lo ha dejado de lado el día que dice adios al trabajo de toda una vida.

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