"Mí padre está fastidiado porque tenía muchas ganas de venir a Palma. Los médicos le aconsejaron no moverse mucho". Estas fueron las palabras del rey Felipe en el posado veraniego que daba la bienvenida a los periodistas en La Almudaina, el destino que este año ha escogido la familia real en Palma para pasar unos días de vacaciones. En la imagen, Felipe, su mujer Letizia y las hijas, Leonor y Sofía. La otra Sofía, la reina emérita, no sale en la foto, pero se ha pasado la semana yendo a comprar pescado o de concierto con su nuera. ¿Quién falta? 'El fastidiado padre', el rey emérito, Juan Carlos.

Felip y Letícia excluyen a los reyes eméritos de la foto oficial del verano

Efe

El padre del rey, que habitualmente no se pierde una en Palma, y menos, cuando se disputa la Copa del Rey de Vela en la que él es el 'bribón de los mares', esta vez hizo mutis por el foro. ¿Para ahorrarse una más que probable regañada del público, después del nuevo escándalo por las cintas registradas de Corinna? No. Por prescripción médica. "Ha de descansar por motivos de salud". Una mentira que sólo se creen ellos. Incluso José Cusí, el armador del 'Bribón' y amigo íntimo de Juan Carlos reconoció que "Hemos decidido no ir a Palma porque nos preparaban una manifestación y protestas. Es muy desagradable". La Casa Real emitió un comunicado asegurando que el rey tiene una lesión en la muñeca que le impide navegar. Pero lo que no le impide la lesión es coger copas de vino. Así pasaba la baja el rey dos días antes del comunicado de Zarzuela:

El rey emérito no puede ir a Palma a hacerse una foto con su familia, pero sí que puede zamparse una comilona importante en el restaurante El Trasgu de Torrelodones. El diario El Mundo explica cómo Juan Carlos estuvo cuatro horas de parranda dos días antes que Zarzuela informara de la recuperación y el reposo que tenía que hacer para cuidar su lesión. Una cena exclusiva con unos amigos, el empresario Plácido Arango la escultora Cristina Iglesias, el exministro socialista Javier Solana y una amiga íntima del rey, la empresaria Alicia Koplowitz, que junto con su hermana llegaron a ser de las personas más ricas del mundo en su día.

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Una cena llena de confidencias, donde se les vio en muchos momentos cómo se decían cosas al oído y cómo se tapaban la boca discretamente con las manos, como la típica imagen que estamos acostumbrados de ver de los jugadores de fútbol y los entrenadores para que no se sepa qué se dicen. El aspecto de Juan Carlos no parecía indicar que estuviera lesionado, y el vino, probablemente un Rioja Contino Viña del Olivo (uno reserva de 70 euros) regó la comida. En la mesa, a la derecha del emérito, Concepción Giménez, mujer de Solana. A la izquierda, Koplowitz, con quién, según el diario, se cogió las manos en muchos momentos de la cena.

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Incluso, Juan Carlos bromeó con ella, en medio de la cena, cuando le habría enseñado una fotografía, probablemente un meme o un montaje donde se le veía a él disfrazado de jeque árabe. El rotativo también explica que el rey también le enseñó a su confidente una foto de su hijo Felipe, aunque no especifica en qué términos estarían hablando de él. El Mundo incide en que Koplowitz siempre ha sido una persona muy "próxima" a Juan Carlos, que se admiran desde hace tiempo, y con quien incluso, en un momento de la velada, se dijeron una reveladora frase: "Nos necesitamos". ¿A qué responde esta necesidad mutua? La cena acabó pasadas la una de la madrugada. Seguro que después el rey les dijo que tenía que descansar y recuperarse de su lesión.

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