Leonor empezará este 1 de septiembre su instrucción en la Academia del Aire de San Javier, su último año de formación para completar el expediente académico y conseguir las tres condecoraciones para estar a un paso de ser la futura heredera. Es el año más decisivo. Es una nueva prueba para la princesa, ya que ella no es muy dada al ambiente militar. Es una carrera muy exigente, pero para ella supone mucho más. Las formaciones militares han sido muy duras para ella por el esfuerzo que conlleva, pero en esta ocasión se añade uno más. La joven arrastra desde la infancia un temor profundo al vuelo, un pánico que amenaza con convertirse en su mayor obstáculo.

Princesa Leonor / Casa Real
Princesa Leonor / Casa Real

Fuentes cercanas apuntan a que Leonor sufre vértigos recurrentes, una sensación que se intensifica con las alturas y que se traduce en auténticas crisis de ansiedad cuando se enfrenta a la idea de subir a un avión. Aunque hasta ahora ha podido combatirlo, la realidad es que la princesa necesita apoyo psicológico constante para afrontar las fases más delicadas de su formación.

La futura reina de España deberá pilotar aviones de última generación, como el Pilatus PC-21, un avión diseñado para entrenar a pilotos de combate. La sola idea de sentarse a los mandos de un aparato de semejante envergadura la desestabiliza, y en su entorno reconocen que cada paso en el aire será un reto personal casi tan grande como el institucional.

Leonor acude al psicólogo para superar su miedo a volar 

Desde hace meses, Leonor está bajo la supervisión de psicólogos especializados en fobias y control del estrés. Su preparación no solo se centra en la parte técnica, sino también en la mental: ejercicios de respiración, técnicas de exposición gradual y un acompañamiento constante forman parte de su rutina. Como objetivo se debe evitar que el miedo la paralice cuando llegue el momento de enfrentarse sola a su primer vuelo.

El precedente no es alentador. En sus formaciones en Zaragoza y Marín ya tuvo dificultades con algunas pruebas físicas y de resistencia, aunque logró superarlas con disciplina. Pero en esta ocasión la dificultad es doble: no se trata de correr unos metros más o menos, sino de enfrentarse al vacío y a la sensación de no tener el control.

La presión mediática tampoco ayuda. Como heredera, cada gesto será analizado, cada error amplificado. La Casa Real guarda silencio, aunque fuentes militares admiten que el camino de Leonor no será sencillo. El reto de vencer sus propios miedos será tan simbólico como necesario: si logra superar el pánico a volar, habrá demostrado no solo su capacidad como futura comandante en jefe, sino también su fortaleza personal.

Felipe VI y la princesa Leonor / EFE
Felipe VI y la princesa Leonor / EFE