Jordi Ríos es un tipo sensacional. Lleva muchos años haciendo reír a los espectadores catalanes, por sus papeles en diferentes obras, pero especialmente, por sus imitaciones en programas de TV3 como Crackòvia o Polònia. Sergio Ramos, Carles Puyol, Johan Cruyff, Florentino Fernández... la lista de personajes con los que nos ha hecho partirnos de risa es larguísima.
Unos personajes a los que se les coge mucho cariño, pero que no todo el mundo se piense que por el hecho de imitarlos durante tantos años, y hacerlo tan bien, significa que el bueno de Jordi quiera ir por la vida poniendo las voces de sus personajes. A menudo, los fans se piensan que le pueden pedir a los imitadores que les hagan algún personaje... en cualquier circunstancia, incluso, mientras están haciendo sus necesidades, allí de pie, con la mano en la entrepierna. Ríos revela que de las situaciones más grotescas que ha vivido fue cuando estaba "meando en los lavabos del Camp Nou, y un tío, cogiéndome: '¡Hazme el Puyol! ¡Hazme el Puyol!". ¿Qué hizo él? Miren su hilarante reacción, que compartió en el pódcast La ronda perversa de David Balaguer:
Una intervención divertidísima la de Jordi en este pódcast. Pero no fue solo. Le acompañó una persona que conoce muy bien, a quien aprecia, con quien ha trabajado (y trabaja) juntos muchas veces y con quien incluso, fue pareja: Mònica Pérez. Una de las parejas de cómicos más divertidas y queridas por el público catalán, pareja sentimental y colegas en muchos programas y obras de teatro, era la que formaban Jordi Ríos y Mónica. El amor de pareja se acabó, pero después, ambos han continuado manteniendo una maravillosa amistad, dos ex que se lo pasan pipa el uno con el otro, que se hacen reír (y nos hacen reír) y que han continuado teniendo una relación de amigos sensacional. Y que continúan haciendo cosas juntos en teatro, por ejemplo, Cunyades en el Teatre Gaudí:



Su paso por La ronda perversa ha dejado dos confesiones sensacionales que tienen que ver, ambas, con dos affaires, dos ligues, dos amantes esporádicos. Mònica ha revelado que un chico que se llevó a casa, después de hacer lo que hicieran, antes de marcharse, le dejó el número de teléfono escrito en una pizarra de la nevera... con un rotulador que no se iba, y bien grande. ¿Y qué ha explicado el Jordi? Ojos como platos.

Explica que "quedé con una chica antes de las app (de citas). Te estoy hablando de hace 10-11 años. Y yo me tiré a la piscina". Sin verla ni nada, solo en fotos, solo habían hablado, habían chateado, le propuso pasar juntos Fin de Año. Y ella aceptó. "Pasamos un Fin de Año en una cita a ciegas, muy chulo. Nos entendimos, reímos, nos fuimos a dormir muy tarde, dimos las campanadas a destiempo, a la una, pusimos en YouTube las campanadas de 1987". La sorpresa viene cuando dice a continuación: "Al cabo de unos meses también es cierto que la denuncié a los Mossos... era una psicópata. Pero el Fin de Año fue muy chulo":
Visto cómo acabó la cosa, más le hubiera valido haberse pasado solo las Campanadas comiendo las uvas, o con su buena amiga Mónica.