Investigadores de diversas instituciones y centros hospitalarios de Catalunya han creado un sistema de inteligencia artificial que ayuda a determinar si el cáncer de mama se ha extendido hacia los ganglios de la axila. El rasgo distintivo radica en el hecho de que, por primera vez, se han combinado los datos clínicos y patológicos del tumor con los que describen la reacción del sistema inmunitario de la paciente. La coordinación tecnológica ha estado a cargo de la Universitat Pompeu Fabra, mientras que la parte clínica la han llevado investigadores del Hospital Tortosa Verge de la Cinta, la Universitat Rovira i Virgili y el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud.
Los resultados indican que la manera en que responde el sistema inmunitario es un elemento primordial a la hora de saber si el cáncer de mama luminal, uno de los subtipos más frecuentes, acabará afectando a los linfoides de la axila. Sin embargo, las pruebas diagnósticas y las tecnologías que se aplican actualmente en la práctica médica habitual no suelen tener en cuenta esta respuesta, una carencia que este estudio quiere empezar a corregir.
Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud para el año 2024, más de 2,4 millones de mujeres fueron diagnosticadas de cáncer de mama en todo el mundo y unas 694.000 murieron por esta causa. Cuando las células tumorales llegan a los ganglios linfáticos axilares, la mortalidad aumenta de manera clara, lo que explica por qué es tan relevante detectar este desplazamiento cuanto antes.
El proceso de construcción de la herramienta
El equipo ha desarrollado un modelo de aprendizaje automático que integra la información sobre la respuesta inmune con los datos clínicos y patológicos, con el fin de explorar su utilidad para confirmar la presencia de metástasis en los ganglios. Antes de fijar la versión definitiva, se probaron tres anteriores. Dos se entrenaron con los datos clínicos e inmunológicos de un grupo de 83 mujeres con cáncer de mama luminal diagnosticadas entre 1995 y 2008, y una tercera utilizó una muestra mayor de 344 pacientes, incluyendo las 83 primeras, pero solo con información clínica. La versión final, que sí incorpora los datos inmunitarios, consigue disminuir los falsos positivos de metástasis respecto del sistema entrenado exclusivamente con variables clínicas.
La investigación ha permitido identificar un candidato a biomarcador de la metástasis axilar del cáncer de mama, conocido como CD21+intratumoral. Se trata de un conjunto de células dendríticas foliculares situadas dentro del tumor primario que podrían tener un papel determinante a la hora de detectar hasta dónde se ha extendido la enfermedad. Hasta ahora, el análisis de los ganglios linfáticos se había centrado casi siempre en comprobar si contenían o no células tumorales; este trabajo sugiere que los ganglios libres de metástasis también ofrecen información valiosa, ya que la forma como se organiza la respuesta inmunitaria, junto con la del tumor original, guarda relación con la evolución de la enfermedad.
El investigador Carlos López Pablo lo resume como un paso adelante para comprender por qué algunos tumores se extienden hacia los ganglios y otros no, y qué papel puede tener la respuesta inmune. Los autores matizan que esta herramienta no sirve para predecir si una paciente desarrollará metástasis, sino para establecer qué variables clínicas y, sobre todo, inmunitarias están asociadas al hecho de tener afectación en la axila. Además, recalcan que la validez del posible biomarcador se deberá seguir comprobando en estudios futuros antes de poder incorporarlo a la rutina asistencial.