El volumen de datos que circulan por las redes de telecomunicaciones de todo el mundo experimentará un crecimiento muy considerable durante la próxima década. Según un informe que la compañía finlandesa Nokia, el tráfico global de datos se multiplicará por cuatro de aquí al año 2035 y alcanzará unos 3.789 exabytes al mes. Dentro de este conjunto, la inteligencia artificial representará el 44% del tráfico total, una proporción que da la medida del peso que esta tecnología tendrá en las infraestructuras de comunicación durante los próximos años.
El informe pone el acento en dos tipos de tráfico que crecerán con especial intensidad. Por un lado, el tráfico procedente de agentes autónomos de IA se multiplicará por 160 en el año 2035 en comparación con el nivel de 2026. Por otro, el tráfico generado por la IA física, que incluye los robots y los vehículos conectados, crecerá 105 veces en el mismo período. Estas previsiones indican que el crecimiento del tráfico no se debe únicamente a un aumento del número de usuarios o de dispositivos, sino también a la aparición de nuevos tipos de agentes que generan y consumen datos de forma autónoma, sin necesidad de una intervención humana directa en cada operación.
Más allá del aumento del volumen total de datos, Nokia prevé un cambio profundo en el funcionamiento de las redes de telecomunicaciones para poder responder a las exigencias de la IA. La compañía señala que la creciente adopción de agentes autónomos de IA y de máquinas conectadas supondrá un desafío para las redes tradicionales, que están diseñadas principalmente para la descarga de contenidos. Este modelo de funcionamiento responde a un contexto en el que el usuario recibe información, pero no a un entorno en el que muchos dispositivos y agentes envían datos de forma continua y necesitan respuestas inmediatas. La diferencia entre ambos modelos es relevante porque condiciona la forma en que deben dimensionarse y configurarse las infraestructuras.
La subida de datos y la latencia
El informe prevé que en el año 2035 las aplicaciones de IA física generarán más del 90% de su tráfico a través de la subida masiva de datos, es decir, del envío de información desde los dispositivos hacia la red. Esta circunstancia exigirá una menor latencia de las redes de telecomunicaciones, ya que las aplicaciones de IA física, como los robots o los vehículos conectados, requieren respuestas en tiempo real para poder operar de manera segura y eficiente. La demanda de capacidad de subida y de respuesta inmediata se convierte, por lo tanto, en un elemento central para el funcionamiento de estas aplicaciones, y obliga a revisar las características de las redes actuales, que están más orientadas a la descarga que al envío masivo de datos.
Nokia también pronostica que se producirá un cambio en el lugar donde se procesarán los datos de la inteligencia artificial a medida que las aplicaciones de IA física y los agentes autónomos ganen protagonismo. Aunque la compañía espera que la mayor parte del tráfico de IA permanezca en la nube central, prevé que la infraestructura periférica, conocida como edge, y la del núcleo metropolitano, el metro core, den servicio al 36% de todo el tráfico nativo de IA en el año 2035. Esta distribución indica que una parte significativa del procesamiento se acercará a los usuarios y a los dispositivos que generan los datos, en lugar de concentrarse exclusivamente en grandes centros de datos alejados de los puntos donde se produce la actividad. El informe augura que los modelos más eficientes, los requisitos de baja latencia y las necesidades de soberanía de datos impulsarán la creación de instalaciones más cercanas a los usuarios.
Este fenómeno favorecerá una infraestructura más distribuida, conocida como red de IA o AI grid. La combinación de estos factores apunta a un modelo en que el procesamiento no se concentra únicamente en grandes centros de datos, sino que se reparte en diferentes niveles de la red para responder a las necesidades de cada aplicación. La soberanía de datos, es decir, la voluntad de mantener el control sobre la información y dónde se trata, se convierte así en un elemento que puede favorecer esta distribución de la infraestructura.
La responsable de Tecnología e IA de Nokia, Pallavi Mahajan, ha señalado que la IA está cambiando aquello que necesitamos las redes y no solo la cantidad de tráfico que transportan. Según su opinión, la próxima fase de la IA dependerá tanto de la red como de su capacidad de cómputo, de manera que la preparación de la red debería ser un elemento central en la planificación de este proceso y no una cuestión que se considere con posterioridad. Esta reflexión resume la idea de que la evolución de la IA y la de las infraestructuras de telecomunicaciones están estrechamente vinculadas y que el diseño de las redes debe tener en cuenta, desde el principio, las exigencias que plantean las nuevas aplicaciones.
