Las autoridades chinas habrían empezado a sondear algunas de las principales empresas tecnológicas del país para conocer su interés por los nuevos chips que ha desarrollado Nvidia. Entre las compañías consultadas estarían Alibaba y ByteDance, propietaria de TikTok. El movimiento llega en un momento especialmente delicado para la industria de los semiconductores y de la inteligencia artificial, marcada por las restricciones comerciales entre Estados Unidos y China. En este contexto, cualquier posible relajación de las limitaciones a la entrada de tecnología norteamericana en el mercado chino puede tener consecuencias importantes para empresas que necesitan una gran capacidad de procesamiento para desarrollar sus servicios de inteligencia artificial.
El Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información habría pedido a varias grandes tecnológicas que detallaran cuántos chips Nvidia RTX Pro 5500 estarían interesadas en adquirir y qué uso harían de ellos. Estos procesadores han sido presentados por Nvidia este mismo mes y, aunque no forman parte de sus chips más potentes para el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial, han despertado el interés de diferentes empresas chinas. La consulta del gobierno chino permitiría conocer tanto la demanda potencial como las finalidades para las que las compañías quieren utilizar estos componentes. De momento, sin embargo, no ha trascendido qué volumen total de chips podría autorizar Pekín ni bajo qué condiciones se concederían los permisos. Algunas de las empresas consultadas habrían recibido, según la misma información, indicaciones de que el gobierno chino estaría dispuesto a autorizar estas compras. Aun así, todavía no hay una fecha concreta para la aprobación ni se han hecho públicos los criterios que determinarán qué empresas podrán adquirir los procesadores y en qué cantidad.
Nvidia intenta recuperar terreno en el mercado chino
La posible autorización se produce después de unos años especialmente complicados para Nvidia en China. La compañía norteamericana ha quedado fuertemente afectada por las restricciones impuestas por Washington a la exportación de sus chips más avanzados destinados a aplicaciones de inteligencia artificial. Estados Unidos ha justificado estas limitaciones en el marco de su estrategia para frenar el acceso chino a tecnologías consideradas sensibles y limitar, entre otras cuestiones, la capacidad de desarrollo del sector de la inteligencia artificial en el país asiático. Al mismo tiempo, Pekín ha impulsado medidas para reducir la dependencia de los fabricantes extranjeros de semiconductores y reforzar su propia industria tecnológica. Las autoridades chinas también han expresado preocupaciones relacionadas con la seguridad nacional y la gestión de los datos, factores que han contribuido a complicar todavía más la actividad de las empresas tecnológicas norteamericanas en el mercado chino.
Esta combinación de restricciones ha tenido un impacto notable sobre Nvidia. El fundador y consejero delegado de la compañía, Jensen Huang, ha explicado que su cuota en el mercado chino de la inteligencia artificial habría pasado de aproximadamente un 95% a prácticamente cero. El vacío dejado por Nvidia ha favorecido el desarrollo y la expansión de los fabricantes chinos de semiconductores. Entre estos destaca Huawei, una de las empresas que ha asumido un papel cada vez más relevante en la carrera tecnológica del país. La estrategia de Pekín pasa, en buena parte, por potenciar a los fabricantes nacionales y reducir la dependencia de tecnología extranjera.
Sin embargo, la demanda de capacidad de computación vinculada a la inteligencia artificial continúa siendo elevada, mientras que la oferta de los fabricantes locales no cubriría todas las necesidades de las grandes plataformas tecnológicas. Esta situación explica, al menos en parte, el interés de las empresas chinas por los productos de Nvidia a pesar de las tensiones comerciales y tecnológicas entre los dos países. Las compañías del sector reclaman a las autoridades que revisen las restricciones existentes y permitan un acceso más amplio a determinados componentes extranjeros. En este escenario, una eventual autorización de los RTX Pro 5500 representaría una reducción de las barreras que Nvidia ha encontrado para operar en el mercado chino.
ByteDance podría querer adquirir hasta un millón de unidades
Entre las empresas que habrían mostrado interés por los nuevos procesadores se encuentra ByteDance. La compañía propietaria de TikTok estaría estudiando la posibilidad de adquirir hasta un millón de unidades de los RTX Pro 5500. Esta cifra, sin embargo, no significaría necesariamente que la compra se materializara en estos términos. El volumen final dependería tanto de la autorización de las autoridades chinas como de la capacidad de Nvidia para suministrar los procesadores al mercado asiático. Según la información disponible, Nvidia se habría marcado como objetivo alcanzar unas 500.000 unidades vendidas cada trimestre en China. El precio aproximado de cada chip se situaría alrededor de los 13.000 dólares.
Las cifras muestran la magnitud de la demanda potencial que todavía existe en el mercado chino, incluso después de la entrada en vigor de las diversas restricciones comerciales. Las grandes plataformas tecnológicas necesitan una capacidad de computación creciente para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial, y los procesadores especializados son una pieza esencial para estas operaciones. La posible autorización de Pekín no sería suficiente, sin embargo, para que Nvidia pudiera vender los chips sin más obstáculos. Los procesadores también deberían quedar exentos de las restricciones de exportación establecidas por Washington.
Esta doble dependencia refleja la complejidad del conflicto tecnológico entre las dos principales potencias económicas mundiales. Una operación comercial puede quedar condicionada tanto por las decisiones de las autoridades chinas como por las normas de exportación de Estados Unidos. La información publicada apunta a que algunos directivos del sector darían por hecho que Washington acabará permitiendo estas exportaciones. Aun así, la autorización definitiva dependerá de las decisiones que adopten las autoridades estadounidenses.