El sector de las piscinas vive una auténtica revolución. La sostenibilidad, la digitalización y la irrupción de la inteligencia artificial están redefiniendo la manera de diseñar, construir y gestionar estos espacios, cada vez más vinculados al bienestar y a la calidad de vida. Hablamos con Carles Marín, al frente de Concepte Blau Piscines, sobre las tendencias que marcarán el futuro de un sector en plena transformación.
Las piscinas han cambiado mucho durante los últimos años. ¿Cuál es la principal evolución que ha observado?
La piscina ha dejado de ser un simple espacio de baño para convertirse en una extensión del hogar. Las personas buscan espacios donde relajarse, compartir tiempo con la familia y mejorar su calidad de vida. Esta nueva visión ha hecho que los proyectos sean más personalizados, más sostenibles y mucho más integrados en el entorno. Hoy una piscina forma parte de un concepto global de bienestar que incluye el jardín, la iluminación, las zonas de descanso e incluso la domótica de la vivienda.
¿La tecnología está transformando el sector?
Sin duda. Hace solo diez años muchas de las funciones que hoy consideramos normales eran impensables. Actualmente, es posible controlar la filtración, la iluminación, la temperatura del agua o los sistemas de limpieza desde un teléfono móvil. La conectividad ha simplificado enormemente el mantenimiento y permite a los propietarios tener un control mucho más eficiente de su instalación. Además, la tecnología ayuda a reducir el consumo energético y optimizar el uso de los recursos.
¿Y qué papel jugará la inteligencia artificial en este proceso?
La inteligencia artificial será una de las grandes revoluciones de los próximos años. Todavía estamos en una fase inicial, pero ya empezamos a ver aplicaciones muy interesantes. Los sistemas equipados con IA podrán analizar en tiempo real la calidad del agua, anticipar incidencias técnicas antes de que se produzcan y ajustar automáticamente los niveles de filtración, productos químicos o consumo energético según las condiciones ambientales. En otras palabras, las piscinas serán capaces de autogestionarse de manera mucho más eficiente que hoy.
¿Esto también puede ayudar a reducir el consumo de agua?
Precisamente este es uno de los aspectos más prometedores. La combinación de sensores, sistemas conectados e inteligencia artificial permitirá detectar pequeñas pérdidas de agua, anomalías en los equipos o excesos de consumo antes de que se conviertan en problemas importantes. En un contexto donde la gestión del agua es una cuestión estratégica, cualquier tecnología que ayude a ahorrar recursos tendrá un impacto muy positivo.
¿La sostenibilidad es una demanda cada vez más presente entre los clientes?
Sí, y cada vez más. Los propietarios son conscientes de que una piscina debe ser compatible con un uso responsable de los recursos. Por eso hay un gran interés por equipos de bajo consumo, bombas de alta eficiencia, cubiertas térmicas que reducen la evaporación, iluminación LED y sistemas de control inteligente que permiten ajustar el funcionamiento de la instalación según las necesidades reales. La sostenibilidad ya forma parte del proyecto desde el primer momento.
¿También ha cambiado la manera de construir piscinas?
Absolutamente. Los nuevos materiales ofrecen una durabilidad superior y más posibilidades estéticas. Además, los programas de diseño digital permiten visualizar el proyecto antes de iniciar las obras. En un futuro próximo veremos herramientas basadas en inteligencia artificial capaces de generar simulaciones muy avanzadas, proponiendo soluciones de diseño adaptadas a las características específicas de cada terreno, orientación solar y uso previsto.
¿La rehabilitación sigue siendo una línea de negocio importante?
Muy importante. En Catalunya existen miles de piscinas construidas hace décadas que necesitan una actualización tecnológica. Muchos propietarios aprovechan una reforma para incorporar sistemas automatizados, mejorar la eficiencia energética o renovar completamente los equipos de filtración. Es una manera de alargar la vida útil de la piscina y adaptarla a los estándares actuales.
¿Cómo imagina la piscina del futuro?
La imagino conectada, eficiente y prácticamente autónoma. Una piscina que sea capaz de monitorearse constantemente, optimizar el consumo de recursos y comunicarse con el resto de sistemas inteligentes del hogar. La inteligencia artificial no sustituirá a las personas, pero sí que facilitará enormemente la gestión y el mantenimiento. Esto permitirá que los propietarios dediquen menos tiempo a las tareas técnicas y más tiempo a disfrutar del espacio.
¿Qué mensaje enviaría a los propietarios que están pensando en construir o renovar una piscina?
Que piensen a largo plazo. Hoy una piscina no es solo una inversión en confort, sino también en eficiencia, sostenibilidad y valor patrimonial. Las tecnologías que incorporamos actualmente marcarán la diferencia durante los próximos veinte o treinta años. Por eso es importante apostar por soluciones preparadas para el futuro.
Las piscinas inteligentes dejarán de ser una excepción para convertirse en la norma
Desde Sant Just Desvern, Carles Marín observa cómo el sector de las piscinas se encuentra en una encrucijada entre tradición e innovación. La combinación de sostenibilidad, conectividad e inteligencia artificial dibuja un escenario donde las piscinas del futuro serán más eficientes, más respetuosas con el medio ambiente y mucho más fáciles de gestionar. Un cambio tecnológico que, según apunta, apenas acaba de empezar.
