La tecnológica Apple solicitó esta semana a un juez estadounidense una orden judicial preliminar para impedir que OpenAI y dos de sus exempleados accedan a información confidencial de la compañía, una petición que la empresa de IA calificó de "descuidada, agresiva y extrañamente personal". Como parte de esta escalada judicial, el fabricante del iPhone presentó una moción simultánea para acelerar el proceso de presentación de pruebas.
Apple ha pedido que se tomen declaración a los exempleados de la compañía nombrados en la demanda, Chang Liu y Tang Yew Tan, y en su solicitud argumentó que sufrirá un "daño irreparable" si no se aprueban estas medidas cautelares.
La respuesta de OpenAI no se hizo esperar, y a través de una publicación en su blog corporativo, la empresa dirigida por Sam Altman afirmó que la solicitud de medidas cautelares de Apple está "basada en información falsa" y es "completamente innecesaria" porque no tienen, ni desean, ninguno de sus secretos comerciales.
"Apple intenta ahora atribuir la responsabilidad al 'acceso residual', pero omite mencionar que se trata de un problema habitual en la compañía, causado por una gestión inadecuada de los accesos al sistema cuando los empleados se marchan", señala el comunicado. Entretanto, OpenAI explica que los exempleados de Apple "que intentan actuar correctamente al dejar la empresa conservan acceso a archivos de Apple, aun cuando no los quieran o ni siquiera sean conscientes de su existencia".
Para defenderse de las acusaciones sobre la sustracción de documentos por parte de Chang Liu, OpenAI publicó mensajes de texto demostrando que fueron los propios empleados de Apple quienes contactaron a Liu tras su salida de la compañía para pedirle ayuda en la localización de archivos en sus sistemas.
Además, la compañía de inteligencia artificial reveló que los abogados externos de Apple enviaron sus advertencias iniciales a la persona equivocada en febrero, después de confundir dos apellidos asiáticos. La batalla legal se originó formalmente el 10 de julio, cuando Apple demandó a OpenAI alegando que la firma robó secretos comerciales con el objetivo de crear su propio dispositivo de hardware.
En la demanda original, Apple acusó a OpenAI de cazar a sus empleados para persuadirlos de entregar material confidencial y diseños de productos. Las tensiones subyacentes entre ambos gigantes comenzaron a gestarse el año pasado, cuando OpenAI desembolsó 6.400 millones de dólares para adquirir io Products, una empresa emergente de hardware fundada por el ex gurú de diseño de Apple, Jony Ive.
Este enfrentamiento en los tribunales supone un giro radical en la relación de ambas compañías, que habían anunciado una gran asociación en 2024 para integrar ChatGPT en los iPhone, iPad y Mac, recoge EFE.
Sin embargo, la relación se enfrió este año cuando Apple presentó una versión renovada de su asistente de voz, Siri, utilizando como base el modelo de inteligencia artificial Gemini de Google, en lugar de ChatGPT.