Volotea ha presentado una solicitud de preconcurso de acreedores ante el Juzgado Mercantil número 9 de Barcelona. La medida tiene un objetivo concreto: blindar la reestructuración de su deuda y evitar, si es posible, la posterior entrada en concurso. La decisión no llega de forma repentina. La semana anterior, la misma aerolínea ya había anunciado que ponía en marcha el proceso de apertura de negociaciones con sus acreedores. En aquel texto, la empresa explicaba que trabaja con la SEPI, sus socios operativos y diversas entidades financieras para conseguir un acuerdo que garantice la viabilidad de la compañía. El preconcurso es, en este sentido, el marco legal que da cobertura a estas conversaciones. Volotea confía en que las negociaciones con los acreedores lleguen a buen puerto durante el próximo mes de diciembre.

La compañía arrastra un impacto estimado de 150 millones de euros derivado del coste del combustible, una cifra que ha condicionado de forma importante sus números de los últimos ejercicios. A este factor se añade el plan de reducir la flota desde los 44 aviones actuales hasta situarla entre 30 y 35 aeronaves, una decisión que busca ajustar la capacidad operativa a la demanda real y reducir costes. A pesar del contexto, la dirección ha querido transmitir normalidad en el día a día de la actividad. "Continuamos volando con normalidad, ofreciendo nuevas rutas, vendiendo billetes y planificando nuestra programación futura", ha subrayado el consejero delegado, Carlos Muñoz. El mensaje tiene un doble objetivo: tranquilizar a los pasajeros que ya tienen billetes comprados y mantener la confianza de los socios comerciales y de las ciudades donde opera la compañía. En este sentido, organizaciones de consumidores como Facua han hecho un llamamiento a los consumidores a no adquirir billetes mientras no se aclare la situación.

Ampliación de capital 

Mientras se negocia con los acreedores, Volotea prepara también una ampliación de capital con diferentes inversores. A esta operación se suma el compromiso ya asumido por Alaeo, el vehículo inversor de su propio equipo directivo, liderado por el fundador y consejero delegado de la compañía. La combinación de ambas vías busca reforzar la posición financiera de la empresa mientras avanza el proceso de reestructuración de la deuda. Entre los principales inversores de Volotea figuran Aegean Airlines, la aerolínea más grande de Grecia y socio comercial de la compañía desde 2021, y PAR Capital, ambos como socios estratégicos. Su entrada se produjo tras completar un plan de refuerzo de capital desarrollado entre 2024 y 2025. Estos apoyos previos explican, en parte, por qué la compañía afronta el proceso actual con una base de inversores ya consolidada.

La reducción y mejora de eficiencia de la flota tendrá también consecuencias sobre la plantilla. La compañía calcula un ajuste de aproximadamente 50 puestos de trabajo en determinadas áreas de sus oficinas de Barcelona en las próximas semanas. La medida se enmarca en el mismo proceso de contención de costes que ha llevado a la aerolínea a plantear la reducción del número de aviones. Se trata, sin embargo, de un ajuste concentrado en áreas concretas y no de una reestructuración general de toda la organización. De cara al cierre del año, Volotea prevé unas pérdidas de 33 millones de euros. Esta cifra supondría reducir a la mitad los números rojos de 62,3 millones de euros registrados un año antes.