Paramount Skydance ha cerrado este martes la adquisición de Warner Bros Discovery (WBD), una operación valorada en 110.000 millones de dólares incluida la deuda, que da lugar a uno de los mayores grupos audiovisuales del mundo. El nuevo conglomerado, que operará bajo el nombre de Skydance, reunirá marcas como Paramount Pictures, Warner Bros, HBO, HBO Max, Paramount+, CBS, CNN y una extensa cartera de franquicias cinematográficas y televisivas.
La operación pone fin a meses de negociaciones, una intensa batalla por los activos de Warner y un prolongado enfrentamiento con las autoridades estadounidenses. David Ellison, fundador de Skydance y hasta ahora presidente y consejero delegado de Paramount Skydance, asumirá el liderazgo del nuevo grupo. Ynon Kreiz, antiguo máximo ejecutivo de Mattel, será su codirector ejecutivo y se ocupará principalmente de la gestión y la integración de los negocios.
El acuerdo supone un paso decisivo en la consolidación de Hollywood, en un momento en el que los estudios tradicionales afrontan el retroceso de la televisión por cable, el elevado coste del streaming y la competencia de compañías tecnológicas como Netflix, Amazon y Apple.
Los términos de la transacción contemplan una contraprestación de 31 dólares en efectivo por cada acción ordinaria de Warner Bros Discovery. Reuters sitúa el valor de adquisición en unos 81.000 millones de dólares, mientras que el importe total de la operación asciende aproximadamente a 110.000 millones al incluir la deuda.
La financiación ha sido uno de los grandes desafíos de la operación. Según Bloomberg, los bancos colocaron alrededor de 52.000 millones de dólares de nueva deuda para financiar la compra, en una combinación de bonos y préstamos. La financiación incluye emisiones de deuda de alta calidad y bonos de mayor riesgo, algunos con costes financieros elevados.
El nuevo grupo parte así con una importante carga financiera. Reuters calcula en aproximadamente 80.000 millones de dólares la deuda de la compañía resultante, al tiempo que Skydance prevé obtener unos 6.000 millones de dólares en sinergias mediante la integración de ambas empresas. El objetivo anunciado es alcanzar unos ingresos de 67.000 millones de dólares en 2028 y 70.000 millones en 2030.
La operación culmina, además, una larga pugna por Warner. Netflix llegó a ser considerado el principal candidato para hacerse con sus activos audiovisuales, pero Paramount Skydance elevó progresivamente su oferta hasta hacerse con el acuerdo. La puja terminó convirtiéndose en una de las operaciones más relevantes de la historia reciente de Hollywood.
Un catálogo difícil de igualar
La nueva Skydance concentrará una cartera de propiedad intelectual de enorme valor: desde Harry Potter, DC y The Lord of the Rings hasta Mission: Impossible, The Godfather o Game of Thrones. También reunirá dos grandes negocios de streaming, Paramount+ y HBO Max, además de una amplia red de canales de televisión.
El objetivo estratégico es utilizar esa escala para competir en mejores condiciones con Netflix, Disney, Amazon y Apple. Reuters señala que la compañía pretende mantener inicialmente las identidades de Paramount y Warner Bros, aunque el grupo deberá decidir cómo integrar sus plataformas y racionalizar sus operaciones.
Uno de los grandes retos será precisamente convertir esa enorme cartera de activos en un negocio más rentable. La industria afronta un mercado de streaming cada vez más competitivo y un declive estructural de la televisión tradicional por cable. Al mismo tiempo, producir contenidos de alto presupuesto exige inversiones crecientes.
Examen antimonopolio
La operación estuvo a punto de quedar bloqueada por las autoridades estadounidenses. Una coalición de doce estados presentó una demanda para impedirla al considerar que la concentración podía reducir la competencia en el mercado audiovisual y cinematográfico.
Entre las principales preocupaciones figuraba el peso que adquiriría la nueva compañía en la distribución cinematográfica. Los estados sostenían que el grupo resultante podría alcanzar alrededor del 27% del mercado de distribución de películas y superar el 30% en determinados segmentos de grandes estrenos.
Paramount acabó alcanzando un acuerdo con los estados que permitió despejar el último obstáculo judicial. Entre los compromisos asumidos figura la obligación de estrenar al menos 30 películas al año durante los primeros ejercicios y realizar una inversión adicional de 1.500 millones de dólares en producción cinematográfica estadounidense durante cinco años, con penalizaciones en caso de incumplimiento.
El acuerdo también contempla medidas destinadas a proteger la independencia editorial de CBS News y CNN, dos activos especialmente sensibles dentro del nuevo conglomerado. La compañía deberá establecer una junta de independencia editorial para supervisar estas garantías.
Cambios en la cúpula
La integración implica una profunda renovación de la dirección de Warner Bros Discovery. El hasta ahora consejero delegado, David Zaslav, abandonará el grupo, al igual que el director financiero Gunnar Wiedenfels y los responsables de los estudios Warner Bros, Mike DeLuca y Pam Abdy.
La batalla judicial y corporativa ha terminado, pero comienza una etapa probablemente más compleja: demostrar que la operación puede generar suficiente crecimiento para compensar su elevado endeudamiento. David Ellison deberá integrar negocios con culturas corporativas diferentes, reducir costes sin deteriorar la capacidad creativa y decidir el futuro de Paramount+ y HBO Max en un mercado donde la escala resulta cada vez más importante. Skydance aspira a conseguir 6.000 millones de dólares en sinergias, una cifra que será clave para justificar financieramente la operación.
Para Hollywood, la firma del acuerdo representa algo más que una nueva adquisición. La unión de Paramount y Warner Bros concentra bajo un mismo propietario algunos de los estudios, plataformas y franquicias más importantes del sector y confirma la aceleración de la consolidación de la industria.
Para los accionistas, en cambio, el desafío es convertir esa escala en rentabilidad. Con unos 80.000 millones de dólares de deuda y miles de millones de dólares de inversión comprometida, Skydance tendrá que demostrar que el tamaño alcanzado puede traducirse en mayores ingresos, menores costes y una posición competitiva capaz de plantar cara a los gigantes tecnológicos que están transformando el negocio del entretenimiento.
