La compañía Serras Collection, una cadena hotelera familiar catalana, prevé alcanzar una facturación de 27 millones de euros en 2027, gracias en parte a la reciente apertura de su cuarto establecimiento: Serras Sevilla. La cifra supone un crecimiento anual del 35% sobre una facturación aproximada de 20 millones al cierre de 2026.

La inauguración de este hotel, en un edificio emblemático del arquitecto Aníbal González de la década de los años 20 del siglo XIX junto a la catedral y la Giralda, "es la guinda del pastel" del grupo Serras, un proyecto personal del empresario Jordi Serra, que ha involucrado a sus hijos Jordi, Marta y Carla.

El grupo ha invertido 43 millones en la reforma y el diseño interiorista del edificio sevillano que actualmente es propiedad de Pontegadea, la patrimonial de inversiones de Amancio Ortega, propietario de Inditex. En su primer mes de funcionamiento, Serras Sevilla está superando las expectativas iniciales de ocupación y ya está en línea con el resto de establecimientos de la cadena que en temporada alta se sitúan entre el 85% y el 90% de ocupación.

La familia Serra ha conseguido consolidar un proyecto propio en el segmento de la hotelería de lujo, con una apuesta por establecimientos boutique —con una media de 60 habitaciones por alojamiento— en edificios singulares y en ubicaciones privilegiadas en Barcelona, Sevilla y Andorra. La plantilla actual está formada por 330 personas.

El grupo tiene un plan de expansión con la vista puesta en ciudades representativas como Madrid o Palma, pero también analizando "las oportunidades que se nos presenten", asegura Jordi Serra hijo, director de desarrollo. La previsión es "consolidar el modelo de los hoteles boutique de cinco estrellas gran lujo, diferenciados por el trato muy personalizado con el huésped y unos servicios de alta calidad", ha concretado este jueves el fundador de la cadena Jordi Serra.

La terrassa de l'hotel Serras Sevilla, de la cadena Serras Collection

Creada en 2015, con la apertura de su primer hotel en el paseo Colom de Barcelona, la cadena incorporó dos establecimientos en Andorra. Inicialmente, abrieron el Serras Andorra —en el antiguo hotel Canaro—, ubicado en la Vall d'Incles, en Soldeu, que tiene la peculiaridad de disponer de pistas propias para el esquí para principiantes y niños. Más tarde, en 2025, vino el Casa Serras, un establecimiento urbano que ha creado una marca específica por su estilo más lifestyle, "más informal dentro del lujo", ubicado en la principal calle comercial de Andorra la Vella.

Quieren "crecer orgánicamente, pero sin prisa" porque tienen que encontrar "un producto idóneo, que se adapte a nuestra filosofía y, preferentemente, en régimen de alquiler", aseguran los Serra, porque su vocación —dicen— no es hacer patrimonio. Según las oportunidades que encuentren, no están cerrados a ninguna clase de negocio ni a priorizar Serras o Casa Serras. "Estamos abiertos a todos los escenarios para potenciar nuestro estilo y marca", ha remarcado el empresario Jordi Serra.

Jordi Serra, presidente y fundador de la cadena hotelera Serras Collection, con sus hijos Jordi, Marta y Carla

La Barcelona menospreciada

El patriarca Serra se duele de no poder crecer en Barcelona ciudad a causa de la moratoria hotelera y reprocha a la administración "el nivel de abandono que tiene el paseo de Colón; "una maravilla menospreciada de la ciudad" que bien seguro "admiran" los huéspedes de Serras Barcelona. El cliente del alojamiento barcelonés es un turista extranjero, principalmente americano, "muy viajado y, por lo tanto, con mucho conocimiento del segmento de los cinco estrellas en todo el mundo" y que visita la ciudad con la familia o que se traslada por negocios, pero sin renunciar a buscar y vivir una experiencia urbana en una ciudad "que tiene una imagen internacional", valora el padre Serra.

No obstante, el empresario reprocha a las administraciones que se llenan la boca con que hay que "atraer y potenciar el turismo de calidad porque aporta mucho a la ciudad y causa pocas molestias", pero después "no toman acciones para fomentarlo", para impulsar "modelos como el nuestro", ha manifestado Serra. Todo lo contrario. "La tasa turística no gusta a nuestros huéspedes, porque pagan unos 26 euros por noche cuando la estancia media del Serras Barcelona es de cuatro noches".