"Pondremos nuestra experiencia innovadora y tecnológica al servicio de su ciudadanía", así ha reaccionado Estelle Brachlianoff, consejera delegada de Veolia, a la adjudicación del contrato del Área Metropolitana de Barcelona. La directiva también ha reiterado que "la capacidad de eficiencia operativa de Veolia permitirá mantener una inversión continuada en la calidad de los servicios". Veolia se ha impuesto en el concurso más grande de este sector celebrado en los últimos años, con un valor inicial de 1.078 millones de euros. La decisión afecta a ocho municipios de la zona metropolitana que, en conjunto, suman 230.000 habitantes.
Los municipios incluidos en el contrato son Cervelló, Corbera de Llobregat, Molins de Rei, la Palma de Cervelló, Sant Andreu de la Barca, Sant Cugat del Vallès y Tiana. Se trata de un conjunto heterogéneo, con realidades muy diversas en cuanto a población, densidad y características del territorio. Sant Cugat del Vallès es el más poblado de los ocho, mientras que otros como la Palma de Cervelló o Corbera de Llobregat tienen dimensiones mucho más reducidas. Esta diversidad obligará a la adjudicataria a adaptar el servicio a contextos diferentes, desde núcleos urbanos densos hasta zonas más residenciales o rurales.
Las declaraciones de Brachlianoff sitúan a la compañía en una posición de compromiso a largo plazo, coherente con la naturaleza del contrato, que se extiende durante un cuarto de siglo. La duración de 25 años es un elemento central de la operación, porque permite a la adjudicataria planificar inversiones a medio y largo plazo, consolidar su cartera de clientes y desarrollar la actividad con una perspectiva estable. Al mismo tiempo, da al AMB la garantía de que el servicio tendrá una continuidad durante un periodo prolongado.
Una apuesta decidida por el mercado estatal
La adjudicación llega en un momento en que Veolia ha confirmado su apuesta por España. Estelle Brachlianoff espera que el país se convierta en los próximos años en su tercer gran mercado, por detrás de Francia y Estados Unidos. España es, de hecho, una de las zonas donde la multinacional concentrará una inversión mayor dentro de su nuevo plan estratégico, en el que prevé destinar alrededor de 1.000 millones de euros. Este crecimiento se apoyará en los tres grandes negocios de Veolia: agua, energía y gestión y valorización de residuos.
La compañía quiere, además, aprovechar las necesidades específicas de España en ámbitos como la gestión del agua, la sequía, la transición energética y la economía circular. Brachlianoff ha puesto especial énfasis en el potencial del país en materia de agua. España, por su exposición a la escasez hídrica, se ha convertido en un mercado especialmente relevante para el desarrollo de soluciones de reutilización y tratamiento.
La combinación de estos factores explica por qué la adjudicación del contrato del AMB tiene una importancia que va más allá de su valor económico. Para Veolia, supone consolidar su presencia en un mercado que considera estratégico y demostrar su capacidad para asumir proyectos de gran alcance y larga duración. Para el AMB, significa garantizar el suministro de agua a una población de 230.000 habitantes durante un cuarto de siglo, con un operador que ha comprometido inversión continuada en la calidad del servicio.
La gestión del agua es un tema especialmente sensible en Catalunya, donde la sequía ha sido una preocupación recurrente durante los últimos años. La reutilización y el tratamiento de aguas residuales se han convertido en ámbitos prioritarios para las administraciones, que buscan garantizar el suministro y reducir la dependencia de los recursos hídricos convencionales.
