Enagás obtuvo un beneficio neto de 204,1 millones de euros en los nueve primeros meses de 2026, lo que supone un descenso del 22,3% respecto a los 262,8 millones registrados en el mismo periodo del año anterior. La caída responde, principalmente, a que las cuentas de 2025 incluían las plusvalías derivadas de las ventas de Soto la Marina y Sercomgas, así como la plusvalía contable neta de Gasoducto Sur Peruano (GSP).
El gestor del sistema gasista español mantiene el rumbo para cumplir sus objetivos financieros para el conjunto del ejercicio de 2026. El beneficio recurrente después de impuestos se situó en 195,8 millones de euros a cierre de septiembre, según informó la compañía, presidida por Antonio Lardén.
El resultado bruto de explotación (ebitda) alcanzó los 491,5 millones de euros, un 2,9% menos que los 505,9 millones obtenidos entre enero y septiembre de 2025. La evolución estuvo condicionada, principalmente, por el marco regulatorio del periodo 2021-2026, que tuvo un impacto de 45,1 millones de euros sobre los ingresos regulados de la compañía.
Este efecto se vio parcialmente compensado por la contribución de los nuevos negocios. Entre ellos destaca la entrada en operación del buque Alisio, que aportó 5,4 millones de euros al ebitda, y la consolidación de la compañía de fibra óptica Axent, con una contribución adicional de 5,9 millones.
Buenos resultados de las participadas
Las sociedades participadas aportaron 145,8 millones de euros al ebitda de Enagás hasta septiembre, lo que supone un incremento de 28,1 millones respecto al mismo periodo del año anterior. Este avance se apoyó, principalmente, en la ampliación de capacidad del gasoducto Trans Adriatic Pipeline (TAP) y en la adquisición de una participación del 31,5% en la francesa Teréga, operación que se completó el pasado mes de julio. La contribución de estos activos refuerza el peso de las inversiones internacionales en los resultados del grupo, en un contexto marcado por la presión del marco regulatorio sobre su negocio tradicional.
Previsiones para 2026
Con los resultados acumulados hasta septiembre, Enagás mantiene sus objetivos para el cierre de 2026: alcanzar un beneficio neto recurrente de 235 millones de euros y un ebitda de 620 millones. Esta última previsión no prevé la contribución de posibles operaciones de rotación de activos.
La compañía confía en la evolución prevista de los gastos y en la estacionalidad de determinados ingresos para cumplir sus metas anuales. En concreto, los ingresos regulados vinculados a los copex —los costes de operación y mantenimiento— se reconocen mayoritariamente durante el último trimestre del ejercicio.
En el apartado financiero, los fondos procedentes de operaciones (FFO) ascendieron a 439 millones de euros a 30 de septiembre, incluidos 127,1 millones correspondientes a dividendos recibidos de sus filiales.
La deuda neta se situó en 2.979 millones de euros al cierre de los nueve primeros meses del año, una cifra que incluye la financiación de la inversión en Teréga.
Enagás continuó mejorando sus condiciones de financiación. El coste financiero de la deuda bruta se redujo hasta el 2,1% a 30 de septiembre de 2026, frente al 2,2% registrado en la misma fecha del ejercicio anterior. Así, el grupo afronta el último trimestre del año con el objetivo de compensar parte de la presión regulatoria y aprovechar la contribución de sus participadas y nuevos negocios para cumplir las previsiones financieras de 2026.
