La disputa entre Renfe y Ouigo por el acceso a los talleres de mantenimiento ha sido uno de los frentes más latentes del proceso de liberalización ferroviaria en el Estado. El conflicto se encendió a principios de 2025, cuando la compañía pública recortó la capacidad del operador francés para usar sus instalaciones, con el argumento de que algunas de las intervenciones previstas requerían un tratamiento más complejo y no podían ejecutarse en espacios pensados para el mantenimiento ligero. Esta decisión dejó a Ouigo en una situación complicada, porque sin acceso a los talleres de Madrid y Barcelona su capacidad de operar con normalidad quedaba seriamente limitada. La pugna ha llegado finalmente a manos de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia, que ha resuelto a favor del operador francés.
El núcleo de la decisión de Competencia es una cuestión aparentemente técnica, pero con consecuencias muy prácticas. La CNMC ha concluido que las operaciones de desmontaje y montaje de componentes que estaban en disputa no pueden calificarse de "mantenimiento pesado", sino que forman parte de los "servicios básicos de mantenimiento". Esta distinción no es un detalle menor, porque la Ley del Sector Ferroviario establece que todas las empresas que operan en el sector deben poder llevar a cabo estas tareas en los talleres existentes en condiciones transparentes, objetivas y no discriminatorias. En consecuencia, Renfe queda obligada a facilitar el acceso de Ouigo a los talleres de Cerro Negro/Santa Catalina, Fuencarral y Can Tunis, situados en Madrid y Barcelona, que hasta ahora le habían sido restringidos.
Una comparación que compromete a Renfe
La resolución no se limita a interpretar la norma. Competencia ha constatado que Renfe Mantenimiento adjudicó a Renfe Viajeros intervenciones en los trenes que eran "técnicamente equivalentes" a las que se denegaban a Ouigo. Esta comparación es especialmente relevante porque pone de manifiesto que el criterio aplicado no era puramente técnico, sino que podía estar favoreciendo al operador público en detrimento del recién llegado. Con esta constatación, la CNMC concluye que tanto la negativa de acceso como el trato dispensado al operador francés son contrarios a la normativa vigente y que hay que corregir la situación.
Más allá de resolver el caso concreto, la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia aprovecha su resolución para señalar un aspecto que considera clave para el buen funcionamiento del mercado: la necesidad de que Renfe Mantenimiento disponga de información detallada sobre las necesidades de mantenimiento de los diferentes operadores.
Esta información es imprescindible para gestionar la capacidad de los talleres y para priorizar las operaciones más frecuentes y esenciales, de manera que el servicio se pueda planificar con eficiencia y sin cuellos de botella innecesarios. En este sentido, el organismo también pide a Ouigo que facilite estos datos en el marco de su acuerdo de adjudicación de capacidad con Renfe, de manera que la relación entre las dos compañías se pueda desarrollar con más transparencia y menos fricciones. La petición es simétrica: si el operador incumbente tiene que compartir sus instalaciones, el operador entrante tiene que compartir la información que permita planificar su uso.
Un precedente para el mercado ferroviario liberalizado
La decisión de la CNMC trasciende a las dos compañías implicadas y establece un precedente relevante para el conjunto del mercado ferroviario. En un contexto en que la competencia entre operadores se ha intensificado y en que cada vez más compañías aspiran a entrar en los corredores españoles, garantizar que todos ellos puedan acceder a las infraestructuras de mantenimiento en igualdad de condiciones es una pieza esencial para que el modelo funcione. La resolución recuerda que los talleres no son un activo cualquiera, sino una infraestructura básica que condiciona la capacidad de los operadores de prestar servicio, y que, por tanto, no puede utilizarse como una herramienta para favorecer al operador incumbente.
Con esta decisión, Competencia envía un mensaje claro: las reglas del juego deben ser las mismas para todos, y quien quiera competir en el mercado ferroviario debe poder hacerlo con las mismas herramientas que sus rivales. La resolución también pone de manifiesto que la liberalización ferroviaria no se limita a abrir las vías a nuevos operadores, sino que exige velar para que todos los elementos del sistema, incluyendo los talleres, los sistemas de venta y las infraestructuras auxiliares, estén disponibles en condiciones equitativas. Sin esta igualdad, la competencia queda distorsionada y los usuarios acaban teniendo menos opciones y peor servicio.
