CaixaBank prepara su salida definitiva de Angola casi diez años después de entrar en el accionariado de Banco Fomento de Angola (BFA) a través de la adquisición de Banco BPI. La entidad catalana ha alcanzado un acuerdo para vender la participación del 33,35% que todavía mantiene en el banco angoleño, en una operación de 388 millones que está pendiente de distintas autorizaciones regulatorias y que podría cerrarse a finales de este año o principios de 2027.
El acuerdo, cuyos términos ya están fijados, fue comunicado al regulador de los mercados en Portugal el pasado 3 de septiembre. Posteriormente, CaixaBank también ha informado de la operación en su informe de resultados del tercer trimestre, tal y como adelantó El Economista. La transacción, sin embargo, todavía no está cerrada y depende del cumplimiento de varias condiciones suspensivas.
Entre ellas, se encuentra la autorización del Banco Nacional de Angola o del Mercado de Capitales del país, que deberá determinar si la operación exige el lanzamiento de una oferta pública de adquisición (opa). Asimismo, deberá recibir el visto bueno de la Autoridad Reguladora de Competencia. A estos trámites se suma un factor relevante y es que Unitel, la principal compañía de telecomunicaciones de Angola y accionista de BFA, cuenta con un derecho de adquisición preferente sobre la participación.
Por tanto, la ejecución final no depende de la entidad española que ya ha alcanzado un acuerdo de venta, explican fuentes de CaixaBank, sino de las decisiones de las autoridades angoleñas y del posible ejercicio de ese derecho por parte de Unitel. Desde el punto de vista financiero, la operación tendrá un impacto patrimonial positivo, aunque reducido, de unos nueve millones de euros.
Recomendación del BCE a CaixaBank
Desde que CaixaBank tomó el control de BPI en 2017, el grupo tenía la recomendación del BCE de reducir su exposición a mercados cuya regulación y entorno financiero no fueran equivalentes a los de la Unión Europea, como Angola. No se trataba de una obligación de venta, pero la entidad optó por ir reduciendo progresivamente su vinculación con BFA, hasta que su presencia quedó limitada a una participación financiera y al cobro de dividendos.
De hecho, la desvinculación de BFA comenzó antes de la llegada de CaixaBank. BPI redujo su participación en un 2% antes de la operación por exigencia del BCE, lo que le hizo perder la mayoría accionarial y el control efectivo del banco angoleño. A partir de ese momento, abandonó su consejo de administración. Así, cuando CaixaBank adquirió BPI mediante una opa, heredó una participación financiera en BFA, pero no una posición de control.
La siguiente reducción llegó en septiembre de 2025, con la salida a bolsa del 30% del capital de BFA en la Bolsa de Valores de Angola. BPI vendió entonces un 14,75% de su participación por unos 103 millones de euros y conservó el 33,35%. Desde entonces, CaixaBank ha mantenido ese paquete accionarial, que no consideraba estratégico y tenía clasificado como disponible para la venta.
Más de 500 millones en dividendos
Mientras tanto, la inversión ha generado importantes ingresos por dividendos para el banco que dirige Gonzalo Gortázar. Entre 2019 y 2025, la entidad percibió 439 millones de euros, según los datos recopilados por ON ECONOMÍA a partir de sus informes financieros. A esa cantidad se suman otros 64 millones en dividendos que BPI cobró el ejercicio anterior, cuando CaixaBank ya había entrado en el banco luso, y que hacen que la cantidad ascienda a 503 millones de euros. A la que se sumará el 50% del dividendo de este 2026, que el banco espera cobrar en mayo del 2027, según el acuerdo.
Ahora el banco pone rumbo a su salida definitiva. Y si se cumplen todas las condiciones de la operación, CaixaBank habrá completado la venta de Angola prácticamente una década después de entrar en el accionariado de BPI.
