Cuando el miedo ya se había instalado entre los ciudadanos tras vivir este 2026 dos trágicos accidentes ferroviarios que han dejado más de un centenar de fallecidos, ahora la preocupación se traslada al sector aéreo. Este martes, hasta seis vuelos europeos han recibido avisos de bomba durante sus trayectos, uno de ellos cubría la ruta Mánchester-Murcia y ha afectado a un aeropuerto español. Ayer lunes, también hubo otra importante alerta que obligó a una compañía a realizar un aterrizaje de emergencia.

El incidente de este martes en la ruta Mánchester-Murcia ha obligado a activar un amplio dispositivo de emergencia en el aeropuerto de Corvera, donde se ha constituido un comité de crisis. El vuelo afectado en la Región de Murcia pertenece a la compañía Ryanair y había partido de Mánchester (Reino Unido). La aeronave ha tomado tierra a las 10.50 horas y, nada más aterrizar, se ha puesto en marcha el protocolo de seguridad ante la posible presencia de un artefacto explosivo.

Según han informado fuentes de la Delegación del Gobierno, los 114 pasajeros y los siete miembros de la tripulación han abandonado el aparato y están siendo sometidos a los controles correspondientes por parte de la Policía Nacional. Paralelamente, especialistas de los TEDAX de la Guardia Civil, desplazados desde Alicante a Murcia, están examinando el interior del avión para comprobar si existe algún explosivo.

En el operativo participan también agentes policiales y servicios de emergencia, mientras las autoridades mantienen activadas todas las medidas de prevención en las instalaciones murcianas. En paralelo, dos vuelos con destino a Varsovia (Polonia) también se han visto afectados y han tenido que activar los protocolos de emergencia durante la mañana de este martes.

El primero fue un Boeing 737 MAX de la compañía LOT que cubría la ruta entre Londres Heathrow y Varsovia. La aeronave, en la que viajaban 181 personas, tuvo que desviarse al aeropuerto de Varsovia-Modlin después de recibirse un aviso de bomba a bordo. La gestora de este aeródromo informó a través de sus redes sociales de que la alarma se había comunicado a las 09.54 horas. Apenas siete minutos después, a las 10.01, el aparato aterrizó en Modlin y fue conducido hasta una zona habilitada para que los equipos especializados pudieran intervenir.

El incidente obligó a cerrar temporalmente el aeropuerto, mientras se desplegaban los dispositivos de seguridad y se iniciaban los procedimientos de desembarque. Los pasajeros pudieron abandonar el avión mientras los equipos correspondientes continuaban con las comprobaciones.

Tercer aviso en un vuelo procedente de Copenhague

El segundo incidente registrado en Polonia afectó a un avión de la compañía SAS que había despegado de Copenhague (Dinamarca) con destino al aeropuerto Chopin de Varsovia. En este caso, la aeronave pudo completar el trayecto y aterrizar con normalidad a las 09.28 horas, según los datos de la plataforma Flightradar24.

La portavoz de la aerolínea, Alexandra Lindgren Kaoukij, confirmó a la agencia Ritzau que habían recibido un aviso de amenaza, aunque no ofreció detalles sobre su naturaleza. SAS aseguró que estaba centrada en atender a los pasajeros y a la tripulación y que había trasladado toda la información a las autoridades policiales.

Más tarde se ha conocido que otros cuatro vuelos más han sufrido también amenazas de bomba y han tenido que realizar aterrizajes forzosos. Dos más de Ryanair, uno procedente de Dublín y otro de Lisboa, que han aterrizado en Roma. Así como otros dos de la compañía WizzAir que volaban entre los aeropuertos de Milán-Bérgamo y Dublín y la capital búlgara, Sofía. Los dos han aterriaxo despues de un aviso de bomba recibido por correo electrónico.

Así, más de media docena de vuelos comerciales han protagonizado una jornada de máxima alerta en distintos puntos de Europa solo un día después de que ocurriera un episodio similar en un vuelo de Wizz Air. El lunes, un avión que volaba de Londres hasta Sofia (Bulgaria) tuvo que interrumpir el recorrido y realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto internacional de Budapest, en Hungría, por el mismo motivo. La amenaza provocó incluso la intervención de las Fuerzas Armadas de Hungría.