La combinación de la inteligencia artificial, la ingeniería neuromórfica, el análisis bioquímico y las tecnologías avanzadas de sensores forjan los microchips inteligentes para monitorizar la calidad del agua y otros líquidos, en tiempo real. Y esto es lo que hace AiQuos, una start-up surgida de la colaboración entre el Institute of Neuroinformatics (INI) de la Universidad de Zúrich y el Institut de Microelectrònica de Barcelona (IMB-CNM, CSIC), bajo la iniciativa de Josep Maria Margarit, investigador del IMB-CNM que ha liderado la innovación.

La empresa emergente acaba de recibir un nuevo reconocimiento a su labor y desarrollos tecnológicos: el primer premio el Demo Day del programa Impulsa Startup, de la Cambra de Comerç de Sabadell. Este galardón lo añade a la lista de posibles seleccionadas para presentar su proyecto en la edición 2027 del 4YFN.

La start-up deep-tech, constituida en 2024, desarrolla sondas electroquímicas con IA neuromórfica embebida para transformar la gestión de los recursos hídricos. Sus soluciones permiten a sectores como la acuicultura en recirculación (RAS), en plantas para el tratamiento de aguas y en sistemas de hidroponía —cultivo de plantas en una solución de agua con nutrientes— optimizar procesos y monitorizar la calidad del agua en tiempo real sin depender de laboratorios externos. De hecho, la llamada sonda IAQUA, en un único microchip de silicio de menos de 10 mm², puede llevar a cabo el análisis electroquímico y el control de precisión de sustancias acuosas y, además, en el entorno que sea.

Por ahora, tiene acuerdos con socios industriales como IRTAmar y Aigües de Barcelona y ha patentado su tecnología en Europa, Estados Unidos y China. La empresa emergente tiene planteada una ronda de financiación para captar recursos y poder escalar el proyecto.

Esta tecnología integra un laboratorio de análisis en un microchip que, gracias a una sonda, mide en continuo hasta once parámetros diferentes sin necesidad de reactivos químicos. Sin embargo, la solución integra inteligencia artificial para analizar la información recogida y adelantarse a los problemas mediante la generación de alertas. El microchip toma el control y mide decenas de parámetros del agua (como el pH, el oxígeno disuelto, los nitratos, el sodio o el potasio) directamente en el mismo punto de uso del sistema.