La Unión Europea (UE) ha gastado 14.000 millones de euros adicionales en importar hidrocarburos el primer mes de guerra en Oriente Medio, dijo este martes el comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, quien apremió a los Estados miembros a buscar fórmulas para reducir el consumo de diésel y queroseno.

"Nos enfrentamos a una situación muy seria (...). No hay que hacerse ilusiones de que será corto, porque no lo será" dijo Jørgensen en rueda de prensa al término de una reunión extraordinaria por videoconferencia de ministros de Energía de los países de la UE.

El político danés indicó que desde el inicio del conflicto los precios del gas han aumentado un 70% y los del petróleo un 60%, y subrayó que la principal preocupación concierne al diésel y combustible para aviones, el aumento de las restricciones en el mercado del gas, el contagio a los precios de la electricidad y el impacto en la industria. "Mejor estar preparados que lamentarlo", añadió.

El comisario había pedido ya a los países que consideraran medidas para reducir el consumo de combustibles fósiles en una carta enviada a las capitales antes de la reunión, basándose en un documento de recomendaciones publicado recientemente por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Estas incluyen aumentar el teletrabajo cuando sea posible, reducir los límites de velocidad en autopistas en al menos 10 km/h, fomentar el transporte público, alternar el acceso de coches privados a las carreteras en grandes ciudades según el día o evitar los viajes en avión cuando existan alternativas, entre otras.

Jørgensen no fue claro sobre la reacción de los ministros de los Estados miembros a esas recomendaciones, que sí respaldó en conferencia de prensa el ministro de Comercio, Energía e Industria de Chipre, Michális Damianos, cuyo país ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE.

"Reducir la demanda energética sigue siendo una pieza central" de la estrategia comunitaria, dijo el chipriota. Por su parte, el comisario dijo que "no hay una solución única". "No esperamos que todos los Estados miembros implementen los diez puntos, pero es una muy buena caja de herramientas", comentó el danés.

Preguntado si son convenientes medidas como las adoptadas por España para bajar impuestos al combustible, que no reduciría el consumo, sino que podría incentivarlo, Jørgensen dijo entender que "los distintos países tienen distintas circunstancias". "Estamos en una situación que puede empeorar y hacer que la reducción de demanda sea necesaria", apostilló.

Más medidas

La Comisión Europea presentará "pronto" una "caja de herramientas" con otras posibles medidas para hacer frente a una crisis de precios prolongada, añadió el comisario.

Bruselas intentará hacer los contratos por diferencia (CfD) y los acuerdos privados de compraventa de energía eléctrica (PPA) más amplios y fáciles de aplicar, además de recomendar reducir impuestos a la electricidad y facilitar opciones financieras.

Algunas de esas medidas ya se ensayaron en 2022 al calor de la crisis de precios del gas desatada por la invasión de Rusia sobre Ucrania, aunque entonces la carestía afectó principalmente al gas, y se contagió a la electricidad, mientras que ahora hay "una gama más amplia de problemas".

Por ello, la Comisión también baraja ahora otras soluciones más radicales que ya se introdujeron entonces, como poner un tope a los precios mayoristas del gas o capturar los "beneficios caídos del cielo" de las compañías energéticas si los precios siguieran subiendo.

"Es una posibilidad", dijo Jørgensen, quien insistió en que "nadie sabe cómo de larga será la crisis, pero es muy importante subrayar que no será corta".

Aunque mañana hubiera paz en la región, la infraestructura energética en Oriente Medio ha sido dañada y "no volveríamos a la normalidad en un futuro previsible", h advertido.