La madrugada de este sábado 24 al domingo 25 de octubre, los relojes se atrasarán una hora: a las 3:00 h volverán a ser las 2:00 h. Con la llegada del horario de invierno se hace oscuro antes, y el avance del otoño invita a revisar algunas de nuestras rutinas domésticas. De hecho, el impacto de los electrodomésticos sobre el consumo doméstico no es menor: según datos de la OCU, representan alrededor del 55% de la electricidad que se consume en un hogar. Por eso, igual que ajustamos el reloj, el cambio de hora es un buen momento para poner también a la hora nuestra casa.
Consejos básicos
Para ayudarnos a reducir el consumo energético en el hogar y, así, ahorrar en la factura de la luz sin renunciar al confort, ON ECONOMIA ha podido conocer, de la mano de Beko, los cinco gestos para aprovechar el cambio de hora y adaptar el uso de los electrodomésticos al horario de invierno:
1. Ponga en hora los electrodomésticos. El móvil se actualiza solo, pero el horno, el microondas y muchos aparatos con reloj integrado pueden necesitar un ajuste manual. En los modelos que permiten programar un ciclo a una hora concreta, conviene comprobar que el reloj y las programaciones estén correctamente ajustados después del cambio de hora.
2. Reajustar los horarios de lavado a las horas más baratas. Programar la lavadora o el lavavajillas en las franjas más económicas puede ayudar a reducir la factura si la tarifa contratada diferencia los precios por horario. El periodo valle comprende de 0:00 h a 8:00 h de lunes a viernes y todo el fin de semana: el inicio diferido permite aprovecharlo sin estar pendiente del aparato.
Pero ahorrar no depende solo de la hora. Según la OCU, lavar a 40 ºC en lugar de 60 ºC puede reducir alrededor de un 40% el consumo eléctrico de la lavadora, cuando las indicaciones de la prenda y el grado de suciedad lo permiten. Por su parte, la tecnología EnergySpin de Beko permite reducir hasta un 35% el consumo de energía* en los programas más habituales, sin comprometer el rendimiento del lavado.
3. Menos horas de sol para tender: secar con cabeza. Con el avance del otoño, el frío y la humedad pueden dificultar el secado en el tendedero y aumentar el uso de la secadora. Según la OCU, el consumo medio ronda los 2 kWh por ciclo, aunque varía según el modelo, el programa y la carga.
Para aprovechar cada ciclo, hay que centrifugar bien la ropa antes de introducirla, respetando las indicaciones de los tejidos, no sobrecargar el tambor y elegir el nivel de secado que realmente necesita. La ropa que se plancha, por ejemplo, no requiere el mismo grado de secado que la que se guarda directamente en el armario.
4. Cocina de invierno: sacar más partido al horno. Si los asados y los platos al horno forman parte del menú de otoño, conviene aprovechar cada encendido: cocinar varios platos a la vez cuando requieran temperaturas compatibles o preparar raciones para varios días. Precalentar solo cuando lo indique la receta y evitar abrir la puerta durante la cocción también ayuda a reducir el consumo. Cuando la preparación lo permita, se puede aprovechar el calor residual en los últimos minutos. Para raciones pequeñas o recalentar, el microondas suele ser una opción más eficiente.
5. Cada cambio de hora, una revisión de los electrodomésticos. Igual que ajustamos el reloj dos veces al año, podemos aprovechar para dedicar unos minutos al mantenimiento: mantener los aparatos limpios y en buen estado ayuda a conservar su rendimiento y evitar consumos innecesarios. Es especialmente relevante en la nevera, que, según la OCU, puede representar alrededor del 30% del consumo de todos los electrodomésticos de un hogar.
La lista es breve: limpiar el filtro de pelusas y, cuando el modelo lo requiera, el condensador de la secadora; limpiar el filtro del lavavajillas; comprobar que las gomas de la puerta del frigorífico cierran bien, y descongelar el congelador si se ha acumulado escarcha. "Cuando cambiamos la hora, solemos pensar en el reloj del móvil o en cómo afectará a nuestro descanso, pero no tanto en la casa. Y, sin embargo, es también una buena ocasión para revisar cómo utilizamos nuestros electrodomésticos. Comprobar las programaciones, elegir bien los ciclos de lavado y secado y dedicar unos minutos al mantenimiento son gestos sencillos que pueden contribuir a reducir. Así pues, el reloj se ajusta una vez; los hábitos de uso se mantienen cada día. Aprovechar el cambio de hora para revisarlos puede ser el primer paso hacia un hogar más eficiente durante todo el invierno.
