El presidente de Aena, Maurici Lucena, ha querido cerrar cualquier duda sobre el calendario de la ampliación del aeropuerto de El Prat. Durante un diálogo en el Cercle d'Economia, en el que también han participado la presidenta de la entidad, Teresa Garcia-Milà, y el secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, Lucena ha sido especialmente contundente a la hora de desmentir las informaciones que apuntan a un retraso del proyecto. "No entiendo por qué desde algunos círculos se está haciendo circular la idea de que hay un retraso atribuible a Aena y, por lo tanto, al Gobierno, que es el regulador que determina cuándo se hacen las inversiones, en la ampliación del aeropuerto de Barcelona. Esto simplemente, y lo digo categóricamente, no es verdad. No hay ningún retraso", ha afirmado. El presidente de Aena ha remarcado que el proyecto encaja perfectamente en el DORA IV, el plan de inversiones que abarca el periodo 2032-2036. Con estas declaraciones, Lucena sitúa la ampliación dentro de un horizonte temporal definido y niega que haya ninguna desviación respecto a lo que estaba previsto.
Mientras se mantiene este debate sobre el calendario, el aeropuerto ya ha empezado a ejecutar algunas actuaciones. Hace dos semanas, Aena inició las obras para construir una nueva salida rápida en una de las pistas del aeropuerto. Esta actuación obligará al equipamiento a operar con una sola pista durante al menos diez días en noviembre, una circunstancia que ha llevado a las aerolíneas a adaptar su programación. Durante este periodo habrá unas 1.441 operaciones menos, lo que afecta aproximadamente al 15% de los vuelos.
La principal reducción de capacidad tendrá lugar del 16 al 26 de noviembre. Durante estos días permanecerán cerradas las pistas 02/20 y 06L/24R y el aeropuerto operará con pista única. Este tipo de actuaciones son habituales en aeropuertos con un volumen de tráfico elevado, ya que cualquier intervención en las pistas obliga a reorganizar las operaciones para garantizar la seguridad. En el caso de El Prat, la coincidencia con la temporada de otoño, menos intensa que el verano, permite reducir el impacto sobre las aerolíneas, a pesar de que las compañías han tenido que reajustar sus horarios y capacidad.
El objetivo de la nueva salida rápida
La construcción de la nueva salida rápida tiene como objetivo reducir las esperas de los aviones tanto en el aire como en tierra y acortar el tiempo que necesitan para desplazarse por el aeropuerto. Aena espera que esta mejora contribuya también a reducir el consumo de combustible y las emisiones, además del impacto acústico de las operaciones, según explica la compañía en un comunicado. La nueva salida rápida no supondrá un aumento de la capacidad declarada de El Prat, pero sí que permitirá aprovechar de una forma más eficiente las pistas disponibles y agilizar determinados cambios de configuración. También facilitará, según Aena, la utilización de la configuración de pistas preferente durante la noche. Este último aspecto es especialmente relevante en un aeropuerto rodeado de zonas densamente pobladas, donde el impacto acústico de las operaciones nocturnas es una preocupación constante.
Las obras completas tienen un plazo previsto de doce meses y medio. Durante este tiempo, Aena hará un seguimiento de los trabajos y de la operativa para adaptar el calendario cuando sea necesario y reducir al máximo las molestias sobre los vuelos. Esta flexibilidad es habitual en proyectos de esta envergadura, en que las condiciones meteorológicas o las necesidades operativas pueden obligar a ajustar los plazos inicialmente previstos. El hecho de que las obras se alarguen más allá de noviembre no implica que el aeropuerto tenga que operar con pista única durante todo este tiempo. La reducción de capacidad más importante se concentra en los diez días de noviembre, mientras que el resto del periodo las obras se pueden desarrollar sin afectar de manera tan significativa la actividad habitual.
