El Ibex-35 ha comenzado la sesión de este viernes, la última de la semana, con un progreso del 0,48% que le ha permitido acercarse a la cota de los 19.300 enteros y situarse en los 19.270,1 puntos. El selectivo madrileño mantiene así el tono positivo de las últimas jornadas y consolida la recuperación iniciada después de haber perdido el umbral de los 19.000 puntos a principios de semana. La subida de este viernes llega en un contexto marcado por la cautela de los inversores, que continúan pendientes de la evolución de los acontecimientos internacionales antes de tomar decisiones de gran importancia. El hecho de que el selectivo avance con moderación, sin grandes oscilaciones, indica que los operadores optan por movimientos prudentes a la espera de nuevos datos. La coyuntura en las bolsas continúa marcada por los acontecimientos en Oriente Medio y la incertidumbre en torno al conflicto y al suministro del crudo.
Estos factores continúan condicionando el comportamiento de los mercados, que reaccionan de manera sensible a cualquier noticia relacionada con la situación geopolítica o con la evolución de los precios de la energía. La incertidumbre sobre el suministro de petróleo es especialmente relevante porque afecta directamente a los costes de producción y transporte de las empresas, así como a las expectativas de inflación. Cuando el mercado percibe un riesgo más elevado de interrupción del suministro, los precios del crudo tienden a subir y esto se traslada al resto de la economía. En los primeros compases de la jornada en Madrid, los mayores ascensos entre los componentes del Ibex-35 los protagonizaban Acciona (+2,6%), Acciona Energía (+2,2%) y Solaria (+1,8%).
Repsol, Logista y Enagás, los únicos en negativo
En el extremo opuesto, las mayores caídas en los primeros instantes de la sesión correspondían a Repsol (-0,9%), Logista (-0,4%) y Enagás (-0,2%). El descenso de Repsol es especialmente significativo porque la petrolera había sido uno de los valores que mejor se habían comportado en las jornadas anteriores, gracias al encarecimiento del crudo. Este viernes, sin embargo, retrocede ligeramente, lo que podría indicar que los inversores están recogiendo beneficios después de las subidas recientes. Logista y Enagás completan la lista de valores en negativo, aunque con caídas mucho más moderadas.
Las principales bolsas europeas cotizaban con signo mixto en los compases iniciales de la jornada. Milán abría ganando un 0,6%, mientras que París subía un 0,1% y Londres bajaba un 0,3%. Por su parte, Fráncfort ganaba un 0,5%. Esta divergencia entre las plazas europeas refleja las diferentes sensibilidades de cada mercado. Milán y Fráncfort, con un peso importante de la industria y de las empresas intensivas en energía, se benefician del optimismo de los inversores ante una posible moderación de los costes energéticos.
Londres, en cambio, retrocede ligeramente, posiblemente por su exposición al sector financiero y a las materias primas. En el mercado de divisas, el euro recuperaba posiciones en su cruce con el dólar, hasta negociarse a un tipo de cambio de 1,1235 dólares por euro. Esta apreciación de la moneda europea supone un cambio respecto a las jornadas anteriores, en las que el dólar se había fortalecido como activo refugio ante la incertidumbre de los mercados. En cuanto al mercado de deuda, el rendimiento del bono español a diez años bajaba hasta el 4,005%.
Este descenso de la rentabilidad indica que los inversores están dispuestos a pagar más por los bonos españoles, lo que se traduce en una reducción del coste de financiación para el Estado. También sugiere que las expectativas de tipos de interés podrían estar moderándose ligeramente. A pesar de la apertura positiva de este viernes, el contexto general continúa marcado por la incertidumbre.
Los factores que habían provocado las oscilaciones de las jornadas anteriores no han desaparecido: la situación geopolítica en Oriente Medio continúa siendo tensa, el petróleo se mantiene en niveles elevados y las expectativas sobre los tipos de interés continúan generando dudas entre los inversores. Además, la temporada de resultados del tercer trimestre está a punto de comenzar, y los analistas esperan con expectación las cifras de las principales compañías. Este evento podría marcar la tendencia de los mercados en las próximas semanas, ya que permitirá a los inversores contrastar sus expectativas con los datos reales de las empresas.
